¿Quiénes pueden participar de la Cena del Señor?


Para las iglesias llamadas cristianas, esta semana tiene una importancia singular, es una fecha más, donde se recuerda el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo a favor de todos aquellos que ejercen fe en él (Juan 3:16.) Pero ¿Quiénes tienen el derecho de participar de los emblemas representativos de la carne y la sangre de Cristo?. Esto difiere de una iglesia a otra, pero, ¿qué podemos encontrar en la Biblia?. Cuando Jesús instituyó esta celebración, invitó a sus 11 apóstoles fieles a comer del pan y a beber del vino (Mateo 26:26, 27.) 26 Mientras continuaron comiendo, Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándolo a los discípulos, dijo: “Tomen, coman. Esto significa mi cuerpo”. 27 también, tomó una copa y, habiendo dado gracias, la dio a ellos, diciendo: “Beban de ella, todos ustedes;
Es interesante, que Jesús no comenzó esta celebración hasta que se marchó Judas, a quien Jesús consideró indigno de estar presente y participar de esta cena. Siendo esta celebración, la única que Jesús ordenó a sus discípulos que siguiera celebrándola, es de suponer que, si en el futuro iban a ver observadores, él lo hubiera mencionado, pero ese no fue el caso. Lo que está claro, es que todos en esa ocasión participaron de estos emblemas figurativos. La Cena del Señor es también una comida de comunión, porque hay una participación de todos los presentes. Lo que es patente, es que, desde entonces, todos los seguidores de Jesús han procurado observar el deseo de su Maestro al recordar la Cena del Señor. Los modos con el paso del tiempo han variado, pero el deseo de todos de hacer su voluntad ha sido el mismo.
Si se lee Juan 6:32-59, se hace claro que el pan y el vino que se usan en la Biblia simbolizan cosas en las que cualquiera que espera obtener vida debe participar; que ambos emblemas se refieren al sacrificio de rescate, la provisión de Dios a través de Cristo para que todas las personas puedan alcanzar vida eterna. Por el uso que el hijo de Dios dio a los emblemas en la parte final de la cena, estableció un medio para que cada uno de nosotros pudiera expresar a través de ellos, fe en el sacrificio de rescate que él proveyó, así como hacer reconocimiento delante de la comunidad de hermanos de que tenemos juntos esa fe.
Con respecto a cuándo se ha de celebrar la cena del Señor, realmente no hay mucha prueba bíblica de que los cristianos la celebraran solo una vez al año. Hechos 20:7 menciona que se reunían el primer día de la semana con los creyentes para compartir la Cena del Señor. El Apóstol Pablo cita a Jesús cuando dice, Sigan haciendo esto, cuantas veces la beban, en memoria de mí”. (1 Corintios 11:25.) Hurgando en la historia, encontré en la publicación “Bible Examiner” de los segundos adventistas que editaba George Storrs que la celebración de Memorial de la Cena del Señor una sola vez al año en la fecha supuesta para la Pascua Judía, el 14 de Nisán, tal como lo llevan a cabo los testigos de Jehová en la actualidad, fue tomada por Russell de Storrs.

 Pero en este tema no voy a entrar en este aspecto de la Cena del Señor, más bien en quiénes deben participar.  Es un hecho que en las Escrituras Cristianas Griegas no se encuentra tal cosa como el que hubiera cristianos solo como observadores de la Cena del Señor, muchos menos gente no creyente. El que se invite a observadores a la Cena del Señor es algo moderno, introducido por primera vez entre los Testigos de Jehová en 1935 por el entonces presidente de la WatchTower Joseph Franklin Rutherford.  Si volvemos a las instrucciones de Jesús con relación al memorial de su muerte que el apóstol Pablo menciona en 1 Corintios 11, podemos ver que era un requisito el comer el pan y beber el vino como una proclamación (decir en voz alta y públicamente) la muerte del Señor, hasta que él llegue. El propio maestro dijo: Muy verdaderamente les digo: A menos que coman la carne del Hijo del hombre y beban su sangre, no tienen vida en ustedes. 54 El que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día;  (Juan 6:53,54.) ¿Cómo, entonces, puede una persona "comer la carne del Hijo del hombre y beber su sangre" de una manera figurada si no participa del pan y el vino en el Memorial? 

Las palabras de Juan 6 dejan sin lugar a dudas, que todos los cristianos tienen la obligación de participar de los emblemas si quieren recibir la vida que Jesús da mediante su sacrificio. Esta participación por parte de los cristianos, se reafirma cuando el apóstol Pablo le dice a sus hermanos corintios La copa de bendición que bendecimos, ¿no es un participar de la sangre del Cristo? El pan que partimos, ¿no es un participar del cuerpo del Cristo? 17 Porque hay un solo pan, nosotros, aunque muchos, somos un solo cuerpo, porque todos participamos de ese solo pan (1 Corintios 10:16, 17.) Para el cristiano, Jesús es único camino y la única verdad para conseguir la vida (Juan 14:6.) Es cierto que Jesús mencionó en una parábola o ilustración, que habría dos clases de cristianos, los cristianos verdaderos (representado por el trigo) y los cristianos falsos (representado por la mala hierba) (Mateo 13:24-30, 36-43.) Pero, él no mencionó que entre los cristianos verdaderos habría dos esperanzas diferentes. Esta verdad es confirmada por el apóstol pablo cuando dice en Efesios 4:4,5 Un cuerpo hay, y un espíritu, así como ustedes fueron llamados en la sola esperanza a la cual fueron llamados; 5 un Señor, una fe, un bautismo; 6 un Dios y Padre de todos, que es sobre todos y por todos y en todos. Pablo no deja ninguna duda, que solo existe una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe y un solo bautismo tal como hay un solo Dios verdadero, el enseñar otra cosa es ir más allá de lo que está escrito (1 Corintios 4:6.)

En el siglo primero había cristianos que trataban la Cena del Señor indignamente, con falta de respeto, el apóstol Pablo dice de estos: “Cualquiera que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable respecto al cuerpo y la sangre del Señor. Primero apruébese el hombre a sí mismo después de escrutinio, y así coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe, come y bebe juicio contra sí mismo si no discierne el cuerpo” (1 Corintios 11:27-29.) No creo posible, que la situación de estos cristianos que trataban la Cena del Senor de manera irrespetuosa, pueda aplicarse hoy día, a que cuando asistimos a la Conmemoración, tengamos que reflexionar y orar para asegurarnos de cuál es la esperanza que Jehová ha puesto ante nosotros, porque como mencione anteriormente, la Biblia habla de una sola esperanza para los cristianos.

Ademas, es ilógico pensar, que Jesús invitara a los cristianos y gente en general, (como hacen los Testigos hoy día) para una cena muy importante, y al mismo tiempo, les diera instrucciones, que la cena solamente era para que la comiera algunos, a veces ninguno, pero que la mayoría habían sido invitados como observadores, por lo que tenían que abstenerse de comer.

La realidad es que hay muchas cosas que no comprendemos ahora, como lo que Jesús dijo en Lucas 22:18 porque les digo: De ahora en adelante no volveré a beber del producto de la vid hasta que llegue el reino de Dios. Pero es seguro que lo entendamos cuando suceda. Pero una cosa si es cierta, cada uno debemos asegurarnos de cuál es la voluntad de Dios con relación a la Cena del Señor.

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