Apostasía



¿Qué es apostasía?
     El término apostasía viene del término griego apostasía ("ποστασία") que significa ‘salida’, ‘defección’, ‘revuelta’ o ‘rebelión’. Ha sido descrita como una salida plenamente consciente o una rebelión contra el mensaje del cristianismo o el rechazo a Cristo por parte de alguien que ha sido cristiano. La apostasía es la que describe a aquella persona que ha abandonado voluntaria y conscientemente su fe en Dios y concretamente en Jesucristo.
          De acuerdo a (La Atalaya del 15 de agosto de 1981, páginas 28, 29) a los testigos de Jehová que ponen su empeño en poner en primer lugar la Palabra de Dios y ponen en duda algunas enseñanzas de la organización se les expone “como producto de la ambición, de la rebelión, del orgullo y como pecado ante Dios y Cristo. Se les describe como semejante a Satanás, independientes, criticones, tercos, denigradores, altaneros, apóstatas y desaforados”. La organización nunca considera la posibilidad de que algunos de ellos actuan sinceramente, por apego a la verdad o fidelidad a Dios. Otros calificativos que aparece en este artículo continua: “Dicen que basta con leer la Biblia exclusivamente, ya sea a solas o en grupos pequeños en el hogar. Pero, lo extraño es, que mediante tal ‘lectura de la Biblia,’ han vuelto directamente a las doctrinas de apostasía que estaban enseñando los comentarios del clero de la cristiandad hace 100 años, ¡y algunos hasta han vuelto a celebrar las fiestas de la cristiandad, tales como las saturnales romanas del 25 de diciembre!”.
     Lo que realmente han hecho estas personas para que la organización le de estos calificativos, es discrepar en algunas de las enseñanzas de la organización donde no se encuentra ningún apoyo bíblico. Según La Atalaya estas personas sostienen que es suficiente con la Palabra inspirada de Dios y que no son esenciales grandes reuniones en un edificio. Estas cosas según la organización son suficiente razón para asemejarlos con Satanás. Y no importa el puesto elevado que se tenga en la organización para que se les catalogue de tal manera, si no son totalmente sumisos a ella. Además, muchos de los testigos de Jehová que han dejado la organización lo han hecho por conciencia, optan por no cometer el error de ser miembros de alguna otra organización religiosa. Siguen amando a Jehová, a Jesús y a la Palabra de Dios posiblemente con más celo que cuando eran testigos.  
     La doble moral de los lideres de la organización se puede ver en el artículo que aparece en la ¡Despertad! Del 22 de junio de 2000 página 6, con el tema La manipulación de la información bajo el subtema: Las descalificaciones dice: “Hay quienes denigran a sus adversarios ideológicos; para ello suscitan dudas sobre su reputación o sus motivos, en vez de atenerse a la realidad. De este modo le colocan a la persona, agrupación o idea una etiqueta negativa y fácil de recordar. Los que recurren a las descalificaciones esperan que estas tengan aceptación. La estrategia funciona si logra que el público rechace a ciertos ciudadanos o conceptos por la simple etiqueta, sin evaluar los hechos por sí mismos.”
Ellos escriben artículos como este para defenderse de los calificativos negativos que se hacen de la organización, como que es una secta o un culto, y al mismo tiempo escriben artículos para denigrar a cualquier miembro que pueda estar en desacuerdo con las posiciones o enseñanzas de sus líderes. Es bien sabido que la inmensa mayoría de los miembros de los Testigos de Jehová aceptan casi como verdad absoluta lo que sale en las publicaciones de la organización, por eso aprueban todos los calificativos que se hacen contra los supuestos “apóstatas”sin hacer ninguna investigación. al grado de afectar las relaciones de familia. Y lo más triste de esta situación, es que no hay ninguna base bíblica sólida para estas medidas que toman los líderes de la organización.

LO QUE DICE LA BIBLIA SOBRE LA APOSTASÍA

Los textos a continuación es solo una muestra de las muchas citas que aparecen en la Biblia sobre la verdadera apostasía.

Éxodo 20:3-5 (TNM)  3 No debes tener otros dioses contra mi rostro. 4 ”No debes hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna que esté en los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra. 5 No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva, que trae castigo por el error de padres sobre hijos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación, en el caso de los que me odian;
Deuteronomio 7:3, 4 (TNM)  3 Y no debes formar ninguna alianza matrimonial con ellas. No debes dar tu hija al hijo de él, ni debes tomar su hija para tu hijo. 4 Porque él apartará a tu hijo de seguirme, y ellos ciertamente servirán a otros dioses; y la cólera de Jehová realmente se encenderá contra ustedes, y él ciertamente te aniquilará de prisa. . .
2 Timoteo 2:16-18 (TNM) 16 Mas evita las vanas palabrerías que violan lo que es santo; porque ellos avanzarán a más y más impiedad, 17 y su palabra se esparcirá como gangrena. Himeneo y Fileto son de ese grupo. 18 Estos mismos se han desviado de la verdad, diciendo que la resurrección ya ha sucedido; y están subvirtiendo la fe de algunos. . .
En vista de que la verdad está unida inseparablemente a la libertad ¿Pudiera considerarse apostasía cualquier preocupación de alguien porque se conozca la verdad genuina, la de la Palabra de Dios?

TRATOS DE JEHOVÁ, CRISTO Y LOS APÓSTOLES CON APÓSTATAS

     El en los capítulos 1 y de Job presenta a Jehová hablando y enzarzado en una disputa con Satanás, el primero y el más grande de los apóstatas (Job 1:6-9; Job 2:1-4). Sin embargo la Sociedad WT rechaza afrontar cualquier reto que pueda plantear la evidencia al confrontar sus alegaciones con lo que exigiera una simple discusión abierta, sin necesidad de intenso ataque. Además, Jehová enviaba constantemente a sus profetas a quienes él mismo consideraba como una nación apóstata, hijos rebeldes. (Isaías 10: 6; Jeremías 3: 12-14; Romanos 10:21).  
     Dios no perdonó el extravío de Israel, ni minimizó sus pecados, pero se mostró dispuesto a enderezar los asuntos con ellos, a pleitear con ellos, incluso a entablar controversia con ellos, a fin de poner de manifiesto su error y llevar a cabo su recuperación. (Isaías 1: 18; Jeremías 2: 9, 35; compare con Isaías 50: 7, 8).
     El Hijo de Dios no vaciló en responder a Satanás, el más grande apóstata, citando incluso de la Escritura al rechazar sus tentaciones, (Mateo 4: 1-11). Describió a los líderes religiosos que gobernaban al pueblo de Jehová de su día como hijos del Gehena, raza de víboras, asesinos de los enviados de Dios y prole del Diablo. Aun así, continuamente se dirigía a ellos, daba respuesta a sus preguntas y ponía en evidencia sus alegaciones y sus razonamientos. (Mateo 23: 15, 33; Juan 8: 44).
     Los apóstoles siguieron su ejemplo no sólo con esa clase de personas, sino con quienes se confesaban cristianos y adelantaban enseñanzas falsas o buscaban extraviar a otros cristianos. Sólo se necesita hacer una lectura de las cartas apostólicas para darse cuenta de que ellos no evadían contestar preguntas procedentes de esas personas, sino que las abordaron con franqueza y las refutaron.
     Una de las preguntas potencialmente más problemáticas que uno puede hacer a un líder religioso es ¿Con qué autoridad haces estas cosas? Mateo 21: 23. Más bien que abordar francamente y con sensatez la evidencia presentada por personas que cuestionan su exigencia de autoridad, la organización Watch Tower expulsa a quienes se expresan en ese sentido. Cuando se puso en cuestión el apostolado de Pablo, él no eludió el desafío, sino que contestó a sus detractores con amplia evidencia que confirmaba su apostolado, haciendo frente a las preguntas, quejas o acusaciones de sus opositores. (1 Corintios 1: 10-17; 3: 4-10; 4: 1-16; 9: 1-18; 15: 9-11; 2 Corintios 6: 3-13; 7: 2, 3, 8-13; 10: 7-13; 11: 5-27; 12: 11-13, 16-19). Y, como él mismo dijo, no lo hacía por afán de autoridad o para amedrentarlos ni por carta ni por hechos. 2 Corintios 1: 24; 10: 1, 8, 9.  El no se atrevió a... recomendarse a sí mismo presuntuosamente, ni utilizó armas carnales de hostigamiento, fraude o sofistería, como lo hicieron sus detractores; no recurrió a la amenaza de excomunión hacia quienes cuestionaban su posición. (2 Corintios 3: 1; 10: 3, 4, 12, 18; 12: 16; compare con 2 Pedro 1: 16).
     Al dar consejo a Timoteo, Pablo le instó a permanecer limpio de la influencia del error, así como a tratar de no envolverse en debates. Al mismo tiempo no instruyó a Timoteo a combatir esas cuestiones con una exhibición de autoridad o mediante amenazas de represalias organizacionales, sino que le instó a afanarse por instruir con apacibilidad a los culpables y a quienes necesitaban arrepentimiento y escapar de las tretas del diablo. (Timoteo 2: 14-26).
     Los cristianos genuinos hoy día deberían seguir el ejemplo de Dios, de su Hijo y de los apóstoles del Señor, no el de una organización autoritaria.

Estos artículos publicados por la Sociedad, animan, con apoyo bíblico, a una determinación personal respecto a la veracidad y a la concordancia con las Escrituras, de las cosas enseñadas, de las que uno cree. Estos artículos no defienden una actitud de ―apoyar una idea simplemente para amoldarse a la mayoría o a los puntos de vista de un grupo determinado. Estimulan el examen personal, la evaluación personal de los hechos, la aceptación o el rechazo personal. Urgen al lector a estar dispuesto a defender lo que cree con la confianza de que el apegarse a la verdad, sin compromisos, resultará siempre en lo mejor.                                                                                              
·       Pero si un testigo de Jehová pone en práctica lo que dice estos artículos se arriesga a ser expulsado por apostasía. Estos consejos son para las personas de otras religiones.

¡Despertad! 8 de Febrero de 1979 página 3 ¿Piensan otros por usted?

La propaganda tiene poder. ¿Lo subyuga a usted? O ¿es usted dueño de su propia mente?
LA EDUCACIÓN le enseña a uno a pensar. Los propagandistas le dicen a uno qué pensar. Los verdaderos instructores presentan todos los aspectos de una cuestión y estimulan la discusión. Los propagandistas insisten porfiadamente en sus ideas y desaniman la discusión. Muchas veces sus verdaderos motivos están ocultos. De los hechos, entresacan y relatan las cosas favorables y ocultan las otras. Falsean y tuercen los hechos, y se especializan en mentiras y en verdades a medias. El blanco en el que tratan de dar son las emociones de usted, no su habilidad para pensar lógicamente. Muchas personas son víctimas fáciles de ellos debido a que no se precisa esfuerzo para sentir, mientras que pensar es una tarea ardua. Y el propagandista se asegura de dar a su mensaje el viso de parecer prudente, recto y moral, y le da a usted un sentido de importancia y aceptación si lo sigue. Usted está entre los inteligentes, no está solo, está cómodo y seguro... así dicen.
Los propagandistas le tienen poco respeto a la habilidad para pensar de la gente.

Trucos de los propagandistas

La tiranía de la autoridad, el ridículo, los insultos contra el oponente, la difamación, la calumnia, la sátira o crítica personal... todas estas tácticas se utilizan con el fin de abrumar la mente de uno y tomarla por asalto.
Pero hasta personas bien instruidas, refinadas, son víctimas de un tipo de propaganda muy injusto y falso. Este tipo de propaganda asume un porte de superioridad que descarta el punto de vista del oponente y lo trata como algo muy patético que en realidad no merece la atención. A este porte recurren muchos evolucionistas a fin de evadir las preguntas que no pueden contestar. No pueden probar su teoría. Así es que recurren a hacer aserciones y se mofan de todo el que se atreve a disputarlas. Y si alguien sugiere que la evolución está en conflicto con la Biblia, se ríen indulgentemente de las almas sencillas e indican que ellas necesitan esta muleta, pero que “las personas inteligentes saben que la Palabra de Dios es solo una colección de mitos antiguos.” No prueban ni sus aserciones ni sus difamaciones, pero por medio de la tiranía de la autoridad expresan sentenciosamente sus opiniones, aplastan las objeciones e intimidan a los opositores. Esto surte efecto, y personas que se supone que sean inteligentes y no saben nada de la teoría la creen debido a que “todas las personas inteligentes la creen.” Pero hablaremos más de esto en el artículo próximo: “La creación va a la universidad.”
¿Qué hay de usted?

Proverbios 14:15 declara: “El hombre simple cree cada palabra que oye; el hombre avisado entiende que se necesita prueba.” Así es que cada individuo tiene que elegir aquello con lo que va a alimentar su mente. Se dice que somos lo que comemos, y esto puede aplicar al alimento tanto para el cuerpo como para la mente. Prescindiendo de lo que usted lea, vea o escuche, pruébelo para determinar si es propaganda o verdad. “El dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos,” a fin de que no aprendan las verdades vitales de nuestro tiempo. ¿Qué hay de usted? ¿Dejará que otros piensen por usted, o lo hará por su propia cuenta? Hágalo por su propia cuenta y “la habilidad misma para pensar [lo] vigilará.” Al mismo tiempo, tenemos que reconocer que necesitamos una guía buena y recta.—2 Cor. 4:4, 6; Pro. 2:11; Sal. 36:9; Jer. 10:23.

¡Despertad! 22 de Mayo de 1980 página 15 ¿Se le está persuadiendo sin que lo sepa?
Usted puede protegerse
¿Cómo puede uno defenderse de esa persuasión sutil? Los siguientes cinco puntos pueden ser útiles:
1. Tenga convicciones firmes: Como ya hemos visto, la persona más propensa al lavado de cerebros es la que deja que otras personas influyan fácilmente en ella. No apoye una idea simplemente porque los que se asocian con usted la aceptan. Asegúrese de que los puntos de vista que usted adopte sean verdaderos. La mejor manera de hacer eso es comparar esos puntos con la Palabra inspirada de Dios, que es fundamental y finalmente “la verdad.”—Juan 17:17; 2 Tim. 3:16.
2. Busque la razón: A menudo inadvertidamente aceptamos actitudes sin saber qué hay detrás de ellas. Por ejemplo, puede que ciertas personas de su comunidad tengan un punto de vista negativo sobre ciertas razas o grupos étnicos. Pero, ¿por qué? Si la razón que dan para ello no es convincente, ¿por qué adoptar ese punto de vista?
4. Hable acerca de lo que usted cree que es correcto: Eso le dará la oportunidad de poner a prueba lo que usted cree y afianzará más la verdad en su vida. Si, después de una investigación cuidadosa, usted queda convencido de la verdad de un asunto, no deje que la burla de otros lo desconcierte. La Biblia muestra que Noé estaba convencido de que iba a haber un diluvio global y habló a otros acerca de ello. (2 Ped. 2:5) La indiferencia por parte de los contemporáneos de Noé no cambió los hechos. Hubo un diluvio global.—Gén. caps. 6-8; Mat. 24:37-39.
Sin embargo, con relación a hablar acerca de lo que es correcto, es importante que tengamos presente esta pauta bíblica: “El que está corrigiendo al burlador está tomando para sí deshonra, y el que está dando una censura a alguien inicuo... ¡defecto en él! No censures a un burlador, para que no te odie. Da una censura a un sabio y te amará.” (Pro. 9:7, 8) De nada vale debatir o reñir con la persona que se inclina a defender su opinión personal, prescindiendo de si tiene razón o no.
5. Viva la verdad: No busque excusas para transigir en cuanto a lo que usted sabe que es correcto. Recuerde, si algo es correcto o propio, le resultará en bien. No se engañe pensando en que se está perdiendo algo o que se le está restringiendo indebidamente porque se amolda a lo que es correcto.

Libro La verdad que lleva a vida eterna
Capítulo 2
Lo sabio de examinar uno su religión

TENEMOS buena razón para pensar con seriedad acerca de nuestra situación ante Dios. ¿Por qué? Porque la evidencia prueba que pronto Dios destruirá a los inicuos y establecerá su justo nuevo sistema. De modo que tenemos que preguntarnos: “¿Estoy adorando a Dios de la manera que él aprueba?” No es ningún hombre, sino Dios, quien es el juez de lo que a él le agrada. Para conseguir el punto de vista de Dios, tenemos que acudir a la Biblia. Allí él nos dice claramente el proceder que debemos seguir si queremos adquirir vida eterna. (Proverbios 3:1, 2)
4 …Si queremos que nuestra adoración sea aceptable a Dios, tiene que estar firmemente arraigada en la Palabra de verdad de Dios. Jesús reprendió a las personas que alegaban servir a Dios pero que se apoyaban fuertemente en las tradiciones de los hombres en preferencia a la Palabra de Dios. Les aplicó las propias palabras de Dios tomadas de Isaías 29:13, al decir: “Es en vano que siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas.” (Mateo 15:9) Puesto que no queremos que nuestra adoración sea en vano, es importante que cada uno de nosotros examine su religión.
5 No solo tenemos que examinar lo que creemos personalmente, sino también lo que enseña cualquier organización religiosa con la cual estemos asociados. ¿Están sus enseñanzas en plena armonía con la Palabra de Dios, o se basan en las tradiciones de los hombres? Si amamos la verdad, no tenemos nada que temer de tal examen. Debe ser el deseo sincero de cada uno de nosotros aprender lo que es la voluntad de Dios para nosotros, y entonces hacerla.—Juan 8:32.
6 …“Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas.” (2 Timoteo 3:16) Siendo esto así, la religión que tiene la aprobación de Dios tiene que concordar en todos sus detalles con la Biblia.
7 El hombre que quiere agradar a Dios tiene que ser sincero. Pero la sinceridad sola no hace que la religión de uno esté aprobada a los ojos de Dios. 
9 El tener conocimiento de la Biblia y de la voluntad de Dios es esencial para conseguir la aprobación de Dios. Pero, como dijo Jesús, lo que cuenta es hacer esa voluntad. Uno tiene que tener obras que sean consistentes con lo que uno ha aprendido. (Santiago 2:26) Para agradar a Dios, pues, la religión de uno tiene que estar en plena armonía con la Biblia y tiene que aplicarse en toda actividad de la vida.—Lucas 6:46-49.


11 …Siga el proceder de aquellos residentes de la antigua Berea a quienes la Palabra de Dios aprueba porque “recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo, examinando con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.”—Hechos 17:11.

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