¿Qué dice la biblia sobre la segunda venida de cristo?

La venida de Cristo se ha esperado por los últimos dos mil años, sin embargo, no fue hasta el siglo 19 que hubo un re-avivamiento de esta doctrina en la medida que se iban formando diferentes grupos religiosos. Cada grupo trajo su propia interpretación. Desde entonces, sus pastores y maestros han luchado por conciliar sus doctrinas con la interpretación de los textos y pasajes bíblicos relacionados con la segunda venida de Cristo.  El resultado casi siempre ha sido que sus doctrinas no encajan con los mismos cuando se trata de este acontecimiento. La causa se debe a que cuando se interpreta la Biblia de manera literal y en el sentido gramatical que se corresponde, se tropieza con el significado obvio de que estos pasajes bíblicos significan lo contrario de lo que ellos enseñan. Uno de esos tropiezos está en las diferentes maneras de traducir el termino griego “PAROUSIA”.

Por ejemplo, de acuerdo con el Léxico griego de Thayer 3952, la palabra parousía la define como: venida, llegada, adviento. Pero el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento de W. E. Vine bajo la palabra ADVENIMIENTO dice: “PAROUSIA [...] denota tanto una llegada como una consiguiente presencia con. De manera que la diferencia principal está entre “venida” y “presencia”.

¿VENIDA O PRESENCIA?

Es muy posible que muchos consideren que la diferencia entre ambas palabras no amerita una controversia. Es cierto que las dos palabras vienen del mismo término griego Parousia, pero doctrinalmente hay un gran abismo entre una y otra como veremos a continuación. Los testigos de Jehová en particular ponen el énfasis en “presencia” como el principal significado bíblico correcto de parousía. Lo hacen en su traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Pero parece tener muy poco apoyo entre los traductores de la Biblia, ya que la mayoría de las traducciones bíblicas prefieren usar venida y no presencia

Que se tenga conocimiento, solo hay dos traducciones desde la traducción del Nuevo Testamento de Tyndale en 1535 hasta la Literal Translation of the Holy Bible de Robert Young en 1862 que tradujeron Parousía como presencia. Una de ellas fue la versión de Matthew’s Góspel por Daniel Scott en 1741 que presenta ‘presencia’ en las notas, pero mantiene la palabra ‘venida’ en el texto principal. La segunda fue la traducción del Nuevo Testamento de Gilbert Wakefield en 1791 y revisada en 1795, aun así, solo tradujo parousía como presencia en Mateo 24:39.

El primer traductor del siglo 19 que tradujo parousía como “presencia” en el capítulo veinticuatro de Mateo, probablemente fue Robert Young en su Literal Translation of the Holy Bible de 1862, y la razón de esto, fue que él intentó presentar los significados estrictamente literales de las palabras griegas en lugar de expresarlos en idioma moderno. Dos años más tarde lo hizo Benjamin Wilson en su The Emphatic Diaglott (1864) donde tradujo igualmente parousía como “presencia” las 24 ocasiones que esta palabra aparece en el Nuevo Testamento. También lo hizo The Emphasized New Testament por Joseph B. Rotherham en 1872. Rotherham da la explicación en el apéndice de la tercera edición de 1897 de por qué usó presencia y no venida, indica que al menos en parte, había llegado a aceptar la idea de la “venida en dos etapas”.  Posiblemente para usted, esta idea de una venida de Cristo en dos etapas nunca la había escuchado. Pero aquí está la controversia, ¿es la venida de Cristo un solo acto o es un proceso de varias etapas? A continuación, se explicará.

LA VENIDA DE CRISTO EN DOS ETAPAS


Se dice que el origen de esta doctrina se remonta al año 1830 en Port Glasgow una ciudad de Irlanda, donde Margaret McDonald de 15 años, y según ella, recibió una revelación donde le decía que la segunda venida de Cristo tendría lugar en dos etapas. La primera sería para recoger a un grupo de creyentes "preparados y selectos" que serían llevados al cielo para ir al encuentro del Señor antes de la aparición del anticristo, y la segunda etapa, después de la gran tribulación, al venir Jesús con sus santos. A esta idea se le llamó el “rapto secreto”.

El concepto comenzó a manifestarse en la Iglesia Católica Apostólica dirigida por Edward Irving en Londres, Inglaterra, y en el movimiento llamado los Hermanos de Plymouth dirigido por John Nelson Darby en Plymouth, Inglaterra. Los opositores de esta idea dicen que la Iglesia Católica Apostólica de Irving nació como resultado de las manifestaciones de lo que parecían ser expresiones sobrenaturales, como hablar en lenguas y profetizar. Más tarde las acusaciones afirmaron que esta idea tenía un supuesto origen demoníaco.

Aunque los adventistas de nuestros días no aceptan la idea del rapto secreto, si hubo adventistas que creyeron en la idea de Irving y Darby, estos fueron Benjamin Wallace Keith y Nelson Barbour, ellos adoptaron el concepto de la venida de Cristo en dos etapas. Pensaban que la primera etapa fue cuando Cristo se hizo presente de manera invisible en 1874, posteriormente Barbour publicó en el Herald of the Morning (El Heraldo de la Mañana) que estaba convencido que la segunda etapa seria en 1896, cuando Cristo se haría visible. Durante ese tiempo Barbour logró convencer a Charles T Russell, primer presidente de la Watch Tower de que la presencia invisible de Cristo había comenzado en 1874. (Proclamadores cap. 5 pág. 47). En vista de que esta teoría también fracasó, en 1920 el segundo presidente de la Sociedad Watch Tower Joseph F Rutherford trasladó la fecha de la presencia de Cristo de 1874 para 1914. Pero sin declararlo abiertamente adoptó la venida de Cristo en más de dos etapas hasta el día de hoy. Esta teología se hace evidente al enseñar que Cristo ha estado presente invisiblemente desde 1914 cuando comenzó a reinar. Pasan por alto el hecho, que para que Cristo estuviera presente desde 1914 forzosamente tuvo que haber venido antes. Esta “presencia” invisible llegó a ser la primera etapa. La segunda fue en 1918 cuando secretamente se llevó a todos los muertos en Cristo (Atalaya 1/11/79 pág. 29 párr. 10). También ese año vino para juzgar a los que afirmaban ser sus discípulos (Atalaya 1/3/04 pág. 16). Y la última etapa de la venida de Cristo será cuando venga a destruir la humanidad en Armagedón. Tal interpretación no solo sigue una idea oscura, posiblemente asociada con el ocultismo, peor aún es que contradice la enseñanza bíblica de un solo regreso de Cristo. (Heb. 9:28)

Algo que puede sorprender a algunos es saber que W. E. Vine fue uno de los más firmes defensores de la doctrina del “rapto secreto” del siglo veinte. Esto, al parecer, provocó que él definiese la palabra parousía de una manera que apoyase sus puntos de vista teológicos. Esto se puede ver en su definición completa de la palabra Parousía, esta dice: “PAROUSÍA […] denota tanto una llegada como una consiguiente presencia con. […] Cuando se usa del retorno de Cristo, en el Arrebatamiento de la Iglesia, significa no meramente su llegada momentánea a por sus santos, sino su presencia con ellos desde aquel momento hasta su revelación y manifestación al mundo”.

Ahora veamos como anuncia Cristo su regreso a sus discípulos en Juan 14:3, 18, 28: “También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes.” …No los dejaré desconsolados. Vengo a ustedes. …Oyeron que les dije: Me voy y vengo [otra vez] a ustedes. …” Observemos que en armonía con la frase “vengo otra vez” que Cristo usó en tres ocasiones, podemos ver “Parousía” aplicada en un sentido más cercano a su entendimiento correcto como llegada o venida pero no como presencia. Por otra parte, si como se ve en el pasaje Cristo regresaría por ellos para que estuvieran con él en el cielo, ¿cuándo vendría?  

EL TIEMPO DE SU VENIDA


Como heredero de las doctrinas de los testigos de Jehová ya que mis padres eran de ese movimiento, activaron mi membresía como principiante en este grupo en 1953, solo contaba con siete años cuando me crearon la tarjeta de publicador. Ya para ese tiempo escuchaba que la venida de Cristo en la forma del Armagedón estaba cerca, solo a la vuelta de la esquina. Para la década de 1970 no tenía ninguna duda que cumpliría mis 30 años dentro del milenio. Aunque nada sucedió en 1975 como se esperaba, mantuve mis expectativas de ver la venida de Cristo como testigo de Jehová por 42 años más. Hoy tengo otras expectativas que son más confiables que las anteriores porque están basadas en la palabra de Dios y no en especulaciones humanas.  

Cuando examinamos las Escrituras Cristianas más a fondo que de costumbre, pudiéramos quedar asombrados de la prominencia que da los evangelios y el resto de los escritos cristianos a la venida de Cristo. Esta enseñanza fue proclamada abiertamente por los apóstoles y creída y esperada por todos los cristianos de aquel tiempo. Si aquellos cristianos esperaban la venida de Cristo de la forma que lo hacían, ¿significa que sabían ellos cuando él vendría? Hoy día lo que más pregonan los líderes religiosos, son las advertencias dadas por Cristo a sus discípulos de mantenerse alerta, estar listos y despiertos porque no sabemos ni el día ni la hora de su venida, esta será como un ladrón que nadie espera. Esta advertencia fue real en el primer siglo, los apóstoles siguieron dando la misma advertencia a sus hermanos cristianos. (Mat. 24:42, 44; 25:3; Mar. 13:33; Luc. 21:36 1 Tes. 2:1,2; 2 Ped. 3:10)

Ya llevamos casi dos milenios esperando ese regreso de nuestro Señor, pero en base a que seguimos sin saber ni el día ni la hora que vendrá, solo nos deja con la probabilidad de seguir esperando otros dos mil años o quizás más. Una espera indefinida como esta no tiene precedente en la Biblia. Si investigamos en el Antiguo Testamento, vamos a encontrar que todos los acontecimientos anunciados para el futuro, al igual que ha sido la venida de Cristo, fijaban un período de tiempo limitado para cumplirse, aunque no mencionara el día o la hora. Podemos alistar entre otros sucesos, cuando Dios le informó a Noé que la existencia de sus contemporáneos estaba limitada a ciento veinte años (Gén. 6:3). Se le dijo Abrahán que su descendencia llegaría a ser residente forastera en tierra ajena por cuatrocientos años (Gén. 15:13). Que el pueblo rebelde de Israel vagaría por el desierto por cuarenta años (Números 14:34) y que Israel saldría libre de Babilonia después de setenta años (Jer. 25:11; Dan. 9:2). Los involucrados en estos casos no sabían exactamente qué día llegaría el cumplimiento, pero estaban seguros de su cumplimiento dentro del tiempo señalado. De manera que es comprensible preguntarnos: Siendo un acontecimiento tan importante, ¿por qué se dejaría en absoluta oscuridad el tiempo de la segunda venida de Cristo? ¿Será cierto que los primeros cristianos no tenían ni idea de cuándo sería la venida de Cristo?

Muchos comentaristas de la Biblia opinan que la expresión “ni el día ni la hora” usada por Jesús, abarca toda medición de tiempo con relación a su venida. Otros han interpretado esta expresión como que podemos descubrir el mes o el año. ¿Nos dice la Biblia algo preciso al respecto? La respuesta es un sí, varios pasajes bíblicos parecen indicar que la expresión “el día y hora” más bien señala una fecha rigurosamente exacta de su venida, eso lo podemos notar en Marcos 13:35 donde Jesús dijo: “Por lo tanto, manténganse alerta, porque no saben cuándo viene el amo de la casa, si tarde en el día o a medianoche o al canto del gallo o muy de mañana;”. —Lea también Mateo 25:1-12. De manera que, aunque Cristo les hubiera dado el día exacto, todavía tendrían que estar alerta porque no sabían en que parte del día o la noche llegaría. Sin embargo, hay pasajes donde parece sugerir que la venida de Cristo se debía esperar dentro de un período de tiempo limitado. Examinemos a continuación algunos de estos. 

ANTES DE TERMINAR LA PREDICACIÓN A ISRAEL


Uno de estos pasajes está en Mateo 10:23 donde Cristo dijo: Pero cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque en verdad os digo: no terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre(La Biblia de Las Américas). Sabemos que Jesucristo se aplicó a si mismo la expresión “Hijo del hombre” que aparece casi ochenta veces en las Escrituras Cristianas, por lo que no deberíamos tener ninguna duda que está haciendo referencia a sí mismo y a su venida. Si tomamos en cuenta el sentido gramatical de este pasaje, Jesús literalmente les está diciendo a sus apóstoles que él regresará antes que ellos terminen de recorrer todas las ciudades de Israel. ¿Es eso lo que usted ve o algo totalmente diferente, quizás una aplicación al mundo en general muchos siglos después?

Esta cita ha sido interpretada de diferentes maneras, hay quienes sugieren hasta cinco diferentes teorías. También están los que consideran que tiene más de un cumplimiento. Este es el caso de los testigos de Jehová, ellos ven un cumplimiento profético de este texto para nuestros días. En sus publicaciones abunda lo que ellos llaman el doble cumplimiento, el tipo y el anti tipo y el cuadro profético. Se puede decir sin equivocación que casi todas sus doctrinas se sostienen sobre este base. Sin embargo, es muy significativo el razonamiento a que se llegó en “Preguntas de los lectores “ en la Atalaya 15/3/15 págs. 17,18 con relación a los tipos y antitipos. Esta dice: “La Atalaya del 15 de mayo de 1951 explicó que “un tipo es una imagen o representación de algo que sucederá en algún tiempo futuro. El antitipo es la realidad de la cosa que el tipo representa. El tipo puede llamarse propiamente una sombra; el antitipo, la realidad”. … Entonces, ¿cómo podemos saber si un relato de la Biblia es un modelo de algo que ocurrirá en el futuro? El método más sabio es el siguiente: si la Biblia dice que una persona, un acontecimiento o un objeto tiene cumplimiento profético, lo aceptamos. Pero si no lo dice, no tenemos razones para buscar tipos y antitipos en las historias bíblicas”. Los que conocemos ampliamente la estructura doctrinal de este grupo, sabemos que llevar a la práctica este sabio entendimiento, significaría la desaparición de los testigos de Jehová tal como la conocemos hoy.

Hasta el 2017 cuando yo dejé de asociarme como testigo de Jehová, no se había hecho un solo cambio de sus doctrinas tradicionales basadas en este criterio. Seguían vigentes los cuadros proféticos, aunque la Biblia no dijera que los había.  Veamos como explican la interpretación de Mateo 10:23 en la Atalaya 1/8/87 págs 8, 9, esta comenta lo siguiente:  “Es verdad que Jesús dio esta instrucción, advertencia y estímulo a sus 12 apóstoles, pero también era para los que participarían en la predicación mundial después de su muerte y resurrección. ... “Por eso, cuando Jesús dijo que sus discípulos no completarían su circuito de predicación “hasta que llegue el Hijo del hombre”, estaba diciéndonos, proféticamente, que sus discípulos no completarían el circuito de toda la Tierra habitada con la predicación del Reino establecido de Dios antes que el glorificado Rey Jesucristo llegara como el funcionario encargado de ejecutar el juicio de Jehová en Armagedón”. ¿Notaron que recurren al omnipresente cumplimiento profético? Ahora, volvamos a leer Mateo 10:23 pero en la Traducción del Nuevo Mundo: “Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; porque en verdad les digo: De ninguna manera completarán el circuito de las ciudades de Israel hasta que llegue el Hijo del hombre” Ahora examinemos los detalles del contexto de Mateo capítulo 10, para ver si podemos identificar un cumplimiento profético.

En el versículo uno encontramos que Jesús está dando instrucciones solo a los 12 apóstoles, y para que no haya duda se menciona hasta sus nombres. Ahora observemos lo que dice los versículos 5 y 6: “A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Estas palabras descartan un cumplimiento profético de predicación a nivel mundial. El versículo siete menciona el mensaje que debían llevar: Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. De hecho, el mensaje completo que ya se estaba dando decía: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 4:17)

Ahora pensemos en el hecho que para los testigos de Jehová Cristo no obtuvo el reino celestial hasta 1914, unos 19 siglos después del anuncio de los apóstoles. Preguntémonos, ¿qué sentido tendría anunciarles a los judíos del primer siglo que se arrepintieran porque el reino de Dios se había acercado a ellos si no habría de aparecer hasta 1914? Eso hubiera sido un engaño premeditado y nada menos que por nuestro Señor. Lógicamente Mateo 10:23 no puede decir otra cosa que la venida del Señor sería antes de que le sobreviniera un suceso calamitoso a Israel, que él no les mencionó en ese momento, pero más tarde les dijo que era la destrucción de Jerusalén.

ANTES QUE PASE UNA GENERACIÓN


Este suceso fue declarado por Cristo a cuatro de sus apóstoles en una ocasión que estaba con ellos fuera del templo. El evangelio de Marcos 13:1, 2 narra lo que sucedió: “Al ir saliendo él del templo, uno de sus discípulos le dijo: “Maestro, ¡mira!, ¡qué clase de piedras y qué clase de edificios!”. Sin embargo, Jesús le dijo: “¿Contemplas estos grandes edificios? De ningún modo se dejará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada”. La admiración de los discípulos por el tempo estaba justificada. El templo era la construcción más grande en el mundo de aquel tiempo, tres veces mayor que el templo de Salomón. Se dice que en la época de la Pascua podrían haber más de 250,000 personas en su recinto. Algunas fuentes dicen que cada piedra podía medir 35 pies de largo, por 15 pies de ancho y 10 pies de alto. Pero lo más importante para los judíos era que el templo era su único lugar de adoración a Dios.

El que todo este hermoso templo iba a ser destruido completamente, tuvo que haber ocasionado un gran impacto en la mente de estos discípulos.  No debe ser difícil imaginarnos que mientras caminaban al monte de los Olivos desde el templo, sus mentes estaban llenas de confusión e interrogantes, por lo que al llegar le preguntan: “Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y qué señal habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?” (Marcos 13:4 LBLA) En el evangelio de Lucas la pregunta es similar pero no en el de Mateo. En Mateo 24:3 Biblia Textual dice: “Dinos, ¿cuándo será esto, y cuál la señal de tu venida, y de la consumación de la era?” Observemos que Mateo en su evangelio agregó una parte de la pregunta que faltó en los otros dos evangelios, esta era: “y cuál la señal de tu venida”.  La respuesta completa de Jesús a sus discípulos se encuentra registrada en Mateo 24 y 25, Marcos 13 y Lucas 21. La pregunta de Mateo 24:3 ha sido base de debates durante mucho tiempo, la gran mayoría de líderes religiosos, comentaristas bíblicos y lectores en general consideran que la pregunta se refería a la destrucción del templo, a la destrucción del mundo en general y el juicio final en la venida del Señor. Solo unos pocos dicen que abarcaba únicamente a la destrucción de Jerusalén y su templo.

Los testigos de Jehová están entre la mayoría, es decir los que aseguran que se trata de dos acontecimientos diferentes.  En la Atalaya 1/2/85 págs. 13-14 párr. 2 explican como ellos interpretan la pregunta: “Aquellos apóstoles querían saber más que lo que ocurriría entre aquel tiempo y la destrucción de Jerusalén. Jesús no volvió ni visible ni invisiblemente en aquella ocasión calamitosa. Tampoco concluyó el sistema de cosas que había existido desde el Diluvio cuando ocurrió la destrucción de Jerusalén en 70 E.C. En realidad, “la señal de [la] presencia [invisible de Jesús] y de la conclusión del sistema de cosas” había de aparecer mucho tiempo después de la vida terrestre de sus apóstoles”. ¿Cuánta verdad o especulación pudiera contener tal razonamiento? Es posible que la manera más justa y razonable de saber a qué se refiere la pregunta de Mateo 24:3 y su respuesta, es analizar las características de los que preguntaron y el que responde, hablamos de los discípulos y de su Maestro. Necesitamos saber si lo podemos aceptar tan simple como lo dice la Biblia o si realmente hay que considerar dos escenarios, uno en el primer siglo y otro en nuestros días.

DEMASIADO PARA USTEDES


De acuerdo con los evangelios, los apóstoles tenían una gran dificultad para entender muchos aspectos sencillos de la enseñanza de su Maestro. Por esa razón a veces Jesús los llamó faltos de entendimiento (Mar. 7:14-18; 8:14-17). Se hace obvio en el registro bíblico, que el maestro conoce el nivel intelectual de sus discípulos, su capacidad para discernir el significado de sus enseñanzas y el momento apropiado para compartírselas. Tenemos el caso de lo que él les dijo la noche antes de morir: "Tengo mucho más que decirles, pero en este momento sería demasiado para ustedes”. (Juan 16:12 Dios Habla Hoy Latinoamericana 1996). La torpeza y falta de inteligencia de aquellos discípulos para entender es comprensible, esto debido a sus orígenes humildes y sobre todo, que lo que enseñaba su Maestro era completamente desconocido hasta aquel entonces.
El caso es que al no compartir con ellos ni una de las muchas cosas que deseaba decirles, es evidencia de la consideración que el Señor tenía por ellos. Él no quería abrumarlos diciéndoles cosas que no entenderían. Otro caso lo tenemos un poco antes de que Cristo ascendiera al cielo, ellos le preguntaron: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Todavía ellos no habían captado que el reino que ellos mismos estaban predicando era celestial, seguían pensando en el reino mesiánico en términos de un sistema terrenal.  Pero el punto es que Jesús pudo haberle explicado en ese momento que el reino era celestial, pero no lo hizo, quizás para no dejarlos en confusión. Cristo sabía que unos días después ellos recibirían el espíritu santo, para enseñarles todas las cosas que ellos no llegaron a comprender y para recordarles todo lo que él les había dicho mientras estuvo con ellos (Juan 14:25, 26).

Bajo estas circunstancias, ¿podemos pensar razonablemente que estos discípulos estarían capacitados para pedir una señal sobre sucesos que supuestamente ocurrirían miles de años después que ellos murieran? Por otra parte, ¿no le importó a su Maestro abrumarlos con cosas que él sabía que ellos no iban a entender en ese momento? De manera que había de esperar que la respuesta de Cristo sería en proporción a su entendimiento. Por eso después de darles advertencias, les dio la respuesta concreta de los que ellos pidieron sobre cuándo sucederían estas cosas. Él les dijo: “En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas” (Mateo 24:34). “Todas estas cosas” debe entenderse que se refería a la destrucción del templo, la venida de Cristo y el fin del sistema de cosas.

Ahora la pregunta clave sería: ¿a qué generación se refería Cristo?  El Diccionario Expositivo de palabras del Nuevo Testamento exhaustivo de W. E. Vine comenta sobre la palabra genea (γενεά, 1074), vertida en español como generación. Dice: miembros sucesivos de una genealogía (Mt 1:17), o una raza de gentes, poseyendo características o llamamientos similares. O de toda la multitud de personas viviendo en el mismo período.

LA GENERACIÓN QUE NO PASARÁ


Esta definición concuerda con la manera como Cristo llamó varias veces al conjunto de judíos opositores de su tiempo; “generación inicua y adúltera”, falta de fe y pervertida (Mat. 12:38-41; 16:4; 17:17) Esta sería la generación que lo rechazaría y le daría muerte (Luc. 11:25). En Lucas 11:50, 51 él dictó sentencia sobre esa generación cuando dijo: “para que la sangre de todos los profetas vertida desde la fundación del mundo sea demandada de esta generación, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue muerto entre el altar y la casa’. Sí, les digo, será demandada de esta generación”. En el evangelio de Lucas la expresión generación aparece trece veces, nueve de ellas está precedida por el pronombre demostrativo “esta” [esta generación], haciendo patente que Cristo se estaba refiriendo a los judíos de su tiempo y no otra generación en el futuro. En Marcos 8:38 él enlaza aquella generación inicua con su venida, cuando dijo: Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del hombre también se avergonzará de él cuando llegue en la gloria de su Padre con los santos ángeles”. Observemos que Cristo no dice; el que se avergüence de mí en esta vida, como quieren hacer ver algunos, él fue enfático al decir, “el que lo haga en ‘esta generación’ yo haré lo mismo cuando llegue”. De modo, que no parece haber dudas que la generación de judíos contemporáneos de Jesús no pasaría sin ver todas las predicciones que leemos en Mateo 24. La palabra de nuestro Señor estaba comprometida por lo que su cumplimiento estaba más garantizado que la permanencia del cielo y la tierra (Mateo 24:35).

Los testigos de Jehová han teorizado sobre otra generación diferente a la del primer siglo, a una de nuestros tiempos. Pero sabemos que han caído en el descredito por el fracaso de sus predicciones. Por muchos años han estado señalando la generación de 1914 como la generación de la que habló Cristo que no pasaría sin ver el fin. Por ejemplo, hasta el año 1969, enseñaban que tal generación tendría que estar compuesta por los jóvenes que tenían unos 15 años en 1914 (Despertad 8/3/1969 págs.13-14). En 1981 cambiaron la generación para los que tenían 10 años (Atalaya 1/4/1981 pág. 30). En 1984 a los que eran infantes (Atalaya 15/5/1884 pág. 5). Para 1988 eran los que habían nacido en 1914 (Despertad 8/3/1988 pág. 14). En vista de que ya era imposible extender más el tiempo de una generación, se inventaron una fuera de todo sentido común, la generación traslapada entre sus ‘ungidos’. (Atalaya 15/4/2010 pags.10-11 párr. 14).

ANTES QUE MURIERAN TODOS LOS APÓSTOLES


El evangelio de Mateo tiene otro pasaje que parece indicar lo mismo que los anteriores, es decir un regreso de Cristo dentro de un período de tiempo específico y limitado. Este se encuentra en Mateo 16:27, 28 (Biblia textual) dice: “Porque el Hijo del Hombre está al venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta. De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que de ningún modo gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.  

Grupos cristianos difieren en la interpretación de estas palabras. Piensan que pudo referirse a su muerte y resurrección, o al evento de Pentecostés, o a la destrucción de Jerusalén en 70 E.C., o a la transfiguración de Cristo y también a la segunda venida. Pero esta última es descartada, porque según alegan, todos los apóstoles murieron sin presenciarla. La interpretación escogida por los testigos de Jehová ha sido la transfiguración de Cristo. Sobre este suceso Mateo 17:1-5 nos dice: “Seis días después Jesús tomó consigo a Pedro y a Santiago y a Juan su hermano, y los llevó a una montaña encumbrada donde estuvieron solos. Y fue transfigurado delante de ellos, y su rostro resplandeció como el sol, y sus prendas de vestir exteriores se hicieron esplendorosas como la luz. Y, ¡mire!, se les aparecieron Moisés y Elías, que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: “Señor, es excelente que estemos aquí. Si quieres, erigiré aquí tres tiendas: una para ti y una para Moisés y una para Elías”. Mientras él todavía hablaba, ¡mire!, una nube brillante los cubrió con su sombra, y, ¡mire!, una voz procedente de la nube, que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado; escúchenle”.”

En el libro Escogiendo el mejor modo de vivir, los Testigos de Jehová exponen lo siguiente: En cuestión de días, esas palabras de Jesús se cumplieron. Llevando consigo a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, el Hijo de Dios subió a una alta montaña, probablemente Hermón. En algún ramal corto de esta montaña sucedió lo siguiente: “[Jesús] fue transfigurado delante de ellos, y su rostro resplandeció como el sol, y sus prendas exteriores de vestir se hicieron esplendorosas como la luz.” Así, a los tres apóstoles se les confirmó que la venida de Jesús en el poder del Reino ciertamente sería gloriosa. Entonces se formó una “nube brillante” y de ella salió una voz que dijo: “Éste es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado; escúchenle.”—Mateo 17:1-5. (bw cap. 3 págs. 36-37 párr. 19)

 Esta interpretación es ridícula, es tan inverosímil y artificial suponer que sus palabras; “algunos de los que están aquí no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios” se refería a un suceso que verían solo seis días después, cuando lógicamente todos ellos, no algunos todavía vivirían. Además, ¿cómo podía la transfiguración representar su venida si esta sería en la gloria de su Padre y acompañada con ángeles donde se haría un juicio para recompensar a cada uno conforme a sus hechos como muestra Mateo 16:27?  Jamás podría haber pasado por la mente de los apóstoles que el Señor se refería a la transfiguración.  La forma misma de la expresión muestra que el suceso del que se habla no podía ser dentro de seis días, más bien encajaría en un período de tiempo más largo, de varios años, donde poco a poco de forma natural o no irían muriendo los apóstoles hasta solo quedar algunos tal como sucedió en el caso de Juan. Los apóstoles no entendieron que Cristo se refería a la transfiguración. Lo sabemos por el relato que aparece en Juan 21:20-23, donde dice: “Volviéndose, Pedro vio al discípulo a quien Jesús amaba, que venía siguiendo, el que en la cena también se había recostado sobre su pecho y dicho: “Señor, ¿quién es el que te traiciona?”. Por eso, cuando alcanzó a verlo, Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¿qué [hará] este?”. Jesús le dijo: “Si es mi voluntad que él permanezca hasta que yo venga, ¿en qué te incumbe eso? Tú continúa siguiéndome”. Por consiguiente, entre los hermanos salió este dicho: que aquel discípulo no moriría. Sin embargo, Jesús no le dijo que no moriría, sino: “Si es mi voluntad que él permanezca hasta que yo venga, ¿en qué te incumbe eso?”.

Jamieson, Fausset y Brown comentan que Cristo quiso corregir el malentendido entre los hermanos de que Juan no moriría, pero en el pasaje la única corrección que se hace es a Pedro, y fue para que no se meta en lo que no le incumbe. Cristo no aclara la situación sobre Juan, pero es un hecho que los demás lo aplicaron a Juan tal como realmente sucedió. Pero la clave de la conversación es que la segunda venida de Jesús acontecería mientras todavía alguno de ellos vivieran, sugiriendo que sería dentro de poco tiempo.

CRISTO VIENE DENTRO DE POCO


Otra evidencia bíblica que parece indicar que el regreso de Cristo era inminente, está en su discurso de despedida antes de su muerte, ya antes considerado. Pedro le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”.  Jesús contestó: “A donde yo voy no puedes seguirme ahora, pero seguirás después” (Juan 13:36). La tristeza de los apóstoles ante la separación de su Maestro era evidente para Jesús. Para tranquilizarlos los anima con la siguiente promesa: “No se les perturbe el corazón. Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De otra manera, se lo hubiera dicho a ustedes, porque voy a preparar un lugar para ustedes. También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes. … No los dejaré desconsolados. Vengo a ustedes. … Oyeron que les dije: Me voy y vengo [otra vez] a ustedes.” (Juan 14:1-3, 18, 28) Observemos que se iba a prepararles un lugar en el cielo y regresaría por ellos. ¿Cuándo regresaría? Les dijo. “Dentro de poco no me contemplarán más, y, otra vez, dentro de poco me verán. (Juan 16:16)

Estas palabras pudieran entenderse que Cristo hablaba de que dejarían de verlo solo un día después cuando lo mataran y que volverían a verlo al resucitar tres días más tarde. Pero Pablo usó la misma expresión cuando Jesús ya estaba en los cielos. Él escribió en Hebreos 10:37: “Porque aún “un poquito de tiempo”, y “el que viene llegará y no tardará”. De acuerdo con el Nuevo Testamento, los apóstoles y demás cristianos creían que la venida de su Señor era un suceso que acontecería en sus días que ya estaba a las puertas (Filip. 4:5; 1 Tes. 3:13; 5:23; 1 Tim. 6:14; Heb. 10:25; Sant. 5:7-9). De hecho, algunos cristianos de Tesalónica se desconsolaron porque erróneamente lo esperaban demasiado pronto y Pablo tuvo que escribirles lo siguiente:  “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado.” (2 Tes. 2:1, 2 LBA).


¿CUÁL SISTEMA DE COSAS LLEGARÍA A SU FIN?


Con relación a la conclusión del sistema de cosas que preguntaron los discípulos, son relevantes los comentarios hechos por Pedro y Pablo al respecto. Cuando el espíritu santo fue derramado sobre los 120 discípulos en Pentecostés, Pedro aplicó este acontecimiento como un cumplimiento de las palabras de Joel 2:28-32 al decir: “Por el contrario, esto es lo que se dijo por medio del profeta Joel: ‘“Y en los últimos días —dice Dios— derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán, y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños;” ¿Los últimos días de qué? No podía estar refiriéndose a los últimos días de la humanidad, porque un poco más adelante los exhortó a salvarse de aquella generación torcida (Hechos 2:40) Este versículo fija la referencia del discurso del apóstol. Era la generación existente, el sistema de cosas judío cuya destrucción venidera él preveía, y él urgía a sus oyentes a escapar.

Para el año 64 E.C. cuando Pedro escribió su segunda carta volvió a mencionar los últimos días, en 2 Ped. 3:1-4, él dijo: “Amados, esta es ya la segunda carta que les escribo, en la cual, como en mi primera, estoy despertando sus facultades de raciocinio claro a modo de recordatorio, 2 para que se acuerden de los dichos hablados previamente por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador mediante los apóstoles de ustedes. 3 Porque ustedes saben esto primero, que en los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos 4 y diciendo: “¿Dónde está esa prometida presencia de él? Pues, desde el día en que nuestros antepasados se durmieron [en la muerte], todas las cosas continúan exactamente como desde el principio de la creación” ¿Estaría Pedro despertando las facultades de raciocinio de aquellos cristianos judíos para hablarles de los burlones de nuestro tiempo? Difícilmente, porque él continúa diciéndoles: Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa, esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová, … “Por eso, amados, ya que están esperando estas cosas, hagan lo sumo posible para que finalmente él los halle inmaculados y sin tacha y en paz”. (2 Pedro 3: 11, 12, 14) Pedro exhorta a titulo personal a sus hermanos cristianos a que tengan una buena conducta mientras espera la venida del Señor.

Por su parte Pablo escribió 15 años antes de la destrucción de Jerusalén lo siguiente: “Más bien, hablamos la sabiduría de Dios en un secreto sagrado, la sabiduría escondida, que Dios predeterminó antes de los sistemas de cosas para nuestra gloria. Esta [sabiduría] ni uno de los gobernantes de este sistema de cosas la llegó a conocer, porque si [la] hubieran conocido, no habrían fijado en el madero al glorioso Señor.” (1 Cor. 2:7, 8) En la misma carta, pero en el capítulo diez y versículo 11 volvió hablar del sistema de cosas diciendo: “Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos, y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” Y hablando sobre el tiempo en que Cristo presentó su sacrificio en el cielo, dijo en Gálatas 1:4: “Él se dio por nuestros pecados para librarnos del inicuo sistema de cosas actual según la voluntad de nuestro Dios y Padre,” Con palabras parecidas les escribió a los judíos dispersados por el imperio romano lo siguiente: “De otro modo, tendría que sufrir muchas veces desde la fundación del mundo. Mas ahora se ha manifestado una vez para siempre, en la conclusión de los sistemas de cosas, para quitar de en medio el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.” (Heb. 9:26)

Toda esta evidencia solo nos puede llevar a concluir que la pregunta de Mateo 24:3 era referente al fin del sistema de cosas judío y ningún otro. Son tan poderosas las pruebas sobre el cumplimiento de “todas estas cosas” en la generación de judíos contemporáneos con Cristo que en la Atalaya 1/7/83 págs. 16-17 párr. 4 se reconoce el hecho, pero como es habitual en los testigos de Jehová,  ellos proclaman que aquello solo fue un cumplimiento en miniatura con relación a la grande tribulación a todo el mundo de la humanidad. Naturalmente no aportan una sola evidencia que pruebe tal alegación. En cuanto al cumplimiento de la predicación a todas las naciones mencionada en Mateo 24:14, Pablo dice lo siguiente en Colosenses 1:23: “con tal que, por supuesto, continúen en la fe, establecidos sobre el fundamento, y constantes, y no dejándose mover de la esperanza de esas buenas nuevas que ustedes oyeron, y que se han predicado en toda la creación que está bajo el cielo”. Observemos que Pablo no dice que se están predicando, sino que ha sido predicado, como hecho cumplido.

CONCLUSIÓN


Tal como se ha analizado, aunque tanto el término venida como presencia se traduce de la misma palabra griega Parousia, hay una gran diferencia doctrinal en cómo se interpreta la venida de Cristo en ambos casos. Tomando como ejemplo el uso de parousía en Mateo 24:3, este no puede referirse a una “presencia invisible” como si se tratase de una “venida en dos o más etapas”. Este concepto tomado por los testigos de Jehová de promotores del rapto secreto a principios del siglo 19, no solo lo hace inadecuado por su origen oscuro, más bien es por su contradicción con la enseñanza bíblica que muestra que la venida de Cristo es un solo acto, donde regresa a buscar a los fieles y viene con sus santos ángeles para hacer juicio (Juan 14:1-3, 18, 28; 16:16; Mateo 16:27).

Pero, supongamos que aplicamos la expresión técnica de Parousía que se usaba en Oriente para designar la llegada de un rey o emperador a la venida de Cristo. Cada vez que un rey o emperador anunciaba una visita a una ciudad, se producían acontecimientos singulares en ella. Las calles se reparaban, las multitudes se congregaban para rendir homenaje al emperador, había procesiones, toque de trompetas, aclamaciones, discursos, regalos y festejos. A menudo una nueva era se contaba a partir de la parousía del emperador, y se acuñaban monedas para conmemorarla. Preguntémonos, ¿qué eventos importantes visibles hemos presenciado en el mundo a partir de 1914, fecha que los testigos de Jehová toman para la presencia de Cristo?

En cambio, si la venida de Cristo hubiera sido antes de que terminara la predicación a las ciudades de Israel, dentro de la generación judía contemporánea con Cristo. Mientras que todavía vivía alguno de los apóstoles y alrededor del poco tiempo que Cristo les prometió a sus discípulos que regresaría, entonces no hay evidencia más visible de su venida que la destrucción del templo en Jerusalén y la desaparición del pueblo judío como nación.

Naturalmente debemos reconocer que aun con las evidencias consideradas donde parece sugerir que la venida de Cristo ya aconteció, nadie puede afirmarlo categóricamente ya que la Biblia guarda silencio en cuanto a si realmente sucedió o no. Pero eso no impide que personalmente analicemos las evidencias y lleguemos a nuestras propias conclusiones y actuemos en conformidad con la fe que pongamos en ellas.


Próximamente publicaré una segunda parte, en ella se estará analizando lo que dice la Biblia sobre la resurrección de los muertos. Gracias por leer el artículo y aprecio cualquier comentario, aportación y critica siempre y cuando se haga con la Biblia de manera literal tal como se ha presentado este artículo. 

Las Buenas Nuevas

1 Tesalonicenses 5:21 Asegúrense de todas las cosas; adhiéranse firmemente a lo que es excelente¿QUÉ SON LAS BUENAS NUEVAS?
 El apóstol Pablo escribió: “…las buenas nuevas; son, en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe…” (Rom. 1:16). En toda las Escrituras Cristianas vamos a encontrar una coherencia textual con relación a las buenas nuevas, la fe y la salvación. Al primero que le fueron declaradas las buenas nuevas fue Abrahán, y fue como resultado de su fe. En Gálatas 3:8 leemos: “Ahora bien, la Escritura, viendo por anticipado que Dios declararía justa a gente de las naciones debido a fe, declaró las buenas nuevas de antemano a Abrahán, a saber: “Por medio de ti todas las naciones serán bendecidas” (Gén.15:6; 22:18; Heb. 11:17).
Esta profecía se cumplió cuando Jesucristo apareció en la Tierra como la descendencia prometida de Abrahán. Él fue el centro o la parte esencial de las buenas nuevas, como puede verse en sus palabras escritas en Juan 3:16 que dice: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna”. Aunque Dios siempre había mostrado amor por la humanidad, proveyendo sol y lluvia tan necesaria para la vida (Mat.5:45; Hech.14:16,17), ahora la humanidad comenzaría recibir las buenas noticias de que a través de su Hijo, todos los que ejercieran fe en él podían vivir eternamente.
El propio Jesús comenzó a anunciar estas buenas nuevas diciendo: “El tiempo señalado se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas” (Mar. 1:15). El reino de Dios se había acercado en el sentido que el Mesías prometido y futuro rey del reino de Dios estaba presente entre ellos (Dan. 9:25; Juan 1:41). Más tarde envió a sus discípulos a proclamar las mismas buenas nuevas entre los judíos (Mat. 10:5-7; Luc.10:1-12). Después de ascender a los cielos y sentarse como rey en el trono con su Padre, el espíritu santo fue derramado sobre sus discípulos para que anunciaran las buenas nuevas acerca de Jesucristo (Hech. 1:8; 5:42; 8:35; 2 Cor. 10:14). Sea que estas sean llamadas las buenas nuevas de Dios, las buenas nuevas del reino, las buenas nuevas de Jesucristo, las buenas nuevas de la bondad inmerecida de Dios, las buenas nuevas de la paz o las buenas nuevas eternas, todas las expresiones se refieren a las únicas buenas nuevas de salvación a través de nuestro Señor.
Básicamente, las buenas nuevas abarcan las enseñanzas que personalmente Jesús transmitió a otros, las cuales se encuentran en los evangelios. También incluye las que fueron entregadas por revelación a los apóstoles y a Santiago y Judas. (Gál. 1:12; Apo. 1:1). Las buenas nuevas expresan el amor de Dios y Cristo hacia la humanidad (Juan 3:16; 15:13; Rom. 5:5, 8; Efe. 2:4, 5; 1 Juan 4:10). Comunica la clase de amor que cada cristiano debe sentir a Dios, al prójimo y a la comunidad de hermanos en Cristo  (Mat. 22:37-40; Juan 13:35). Nos ordena que debemos amar tanto a amigos como enemigos como lo hace nuestro Padre Celestial. (Mat. 5:43-48; Luc. 6:27, 28; Rom. 12:17-20; 1 Tes. 5:15). Cuando una religión nos enseña que el amor depende de condiciones, y nos obliga a despreciar a los que abandonan nuestra fe sin importar que sean nuestros padres, hijos, abuelos, hermanos y amigos, estamos desobedeciendo las palabras de Jesús citadas en Mat. 5:43-48 y 22:39 citadas antes, y por tal acción estamos rechazando las buenas nuevas de Dios.
Sin percatarnos de lo que realmente nos está sucediendo, a través de las publicaciones de la Watchtower nos inculcan un sentimiento de superioridad sobre todos los que no son testigos de Jehová. Se nos enseña que necesitamos mantenernos separados del mundo, es decir del resto de la humanidad. Nos hacen creer que somos los únicos que tenemos el favor y la protección divina, que solo nosotros conocemos y vivimos la “verdad” y como resultado solo nosotros seremos salvados.   Basados no en las buenas nuevas de Cristo, sino en las palabras del salmista en el Salmo 139:21,22 nos exigen que odiemos y sintamos asco por todos aquellos de nuestros hermanos que descubren que las enseñanzas y normas de la Watchtower no son bíblicas.  (Atalaya 1/10/93 pág. 19 párr. 15)  Nos hacen sentirnos culpables de pecado por solo decir un ¡hola! a estos que se fueron y a los que fueron expulsados de la congregación. Nos inyectan miedo de ser excluidos de las personas amadas si desobedecemos las normas establecidas por hombres. Tristemente hemos sido esclavizados a estos hombres pero nos creemos libres. Llegamos a ser como aquellos cristianos del primer siglo que fueron esclavizados por falsos apóstoles y maestros. A estos cristianos Pablo les escribió: “Ustedes fueron comprados por precio; dejen de hacerse esclavos de los hombres”. (1 Cor. 7:23) ¿Qué los llevó a llegar a ser esclavos después de haber sido libres en Cristo? Porque prestaron atención a unas buenas nuevas pervertidas.
OTRAS BUENAS NUEVAS
Ya en el tiempo de Pablo, había algunos cristianos que estaban pervirtiendo las buenas nuevas. Por ejemplo, él escribió a los gálatas: “Me maravillo de que tan pronto se les remueva de Aquel que los llamó con la bondad inmerecida de Cristo [y se les pase] a otra clase de buenas nuevas. 7 Pero no son otras; solo que hay algunos que les están causando dificultades y que quieren pervertir las buenas nuevas acerca del Cristo. 8 Sin embargo, aunque nosotros o un ángel del cielo les declarara como buenas nuevas algo [que fuera] más allá de lo que nosotros les declaramos como buenas nuevas, sea maldito. 9 Como hemos dicho más arriba, también vuelvo a decirlo ahora: Sea quien sea que les esté declarando como buenas nuevas algo más allá de lo que aceptaron, sea maldito”. (Gál. 1:6-9)
Algunos cristianos judíos procedentes de Judea se pusieron a enseñar a los cristianos gentiles que a menos que se circuncidaran conforme a la costumbre de Moisés, no podían ser salvados (Hech. 15:1). Evidentemente estos judaizantes no estaban contentos en la forma en que Pablo invitaba libremente a los gentiles a aceptar las buenas nuevas de Dios con solo creer en Cristo. Mientras Pablo les decía que los cristianos son justificados por fe en Cristo y no por ley, ellos enseñaban lo contrario y los confundieron. Posiblemente persuadieron a sus hermanos gentiles diciéndoles que venían bajo instrucción de los apóstoles en Jerusalén (Hech. 15:24). Pablo se ve en la necesidad de explicarles que las buenas nuevas predicadas por él es de origen divino, por lo que no contiene interpretaciones o modificaciones humanas, sino que les fueron reveladas por Jesucristo (Gál 1:11,12).
El Apóstol no consideraba estos judaizantes como simplemente cristianos errados, sino peligrosos falsos maestros. Su propósito era tan destructivo que Pablo se vio obligado a pronunciar palabras de maldición sobre ellos. Hay que tener presente, que echar una maldición sobre cualquiera que predicara un evangelio diferente del que los gálatas habían recibido, implicaba una maldición de parte de Dios (Gén. 3:14; Deu. 27:15-26; 28:16-19; 1 Cor. 16:22). Pero no fue solamente la congregación de Galacia la que fue corrompida. También en la congregación de Corinto se habían introducidos falsos hermanos disfrazados como apóstoles de Cristo, estos amenazaban con corromper a la congregación con doctrinas extrañas. En vista de esta situación Pablo les escribió lo siguiente: “Porque, como están las cosas, si alguien viene y predica a un Jesús que no sea el que nosotros predicamos, o si ustedes reciben un espíritu que no sea el que recibieron, o buenas nuevas que no sean las que aceptaron, con facilidad [lo] soportan” (2 Corintios 11:4).
Pero situaciones similares en mayor escala puede verse hoy en las enseñanzas de todas las religiones llamadas cristianas. Dentro de ellas hay personas devotas que son seducidas por muchos falsos maestros que han salido al mundo para corromper las buenas nuevas como menciona 1 Juan 4:1. Estos se autoproclaman profetas o presumen ser el conducto de Dios como es el caso del llamado “esclavo fiel y discreto”. Yo fui de esas personas devotas que puse toda mi confianza en cada una de las enseñanzas que venían de este “esclavo fiel”.  Como testigo de Jehová por más de 60 años me entregué totalmente a diseminar tales doctrinas. Ahora, al examinar las Escrituras y compararlas, puedo ver que la gran mayoría de estas doctrinas son una perversión de las verdaderas buenas nuevas.
Mencionaré solo dos o tres ejemplos breves de esta perversión, ya que en este blog se examinan a la luz de la Biblia varias de las doctrinas principales de los testigos de Jehová. Un ejemplo que puede ser comprobado con la Biblia y las propias publicaciones de la Watchtower es sobre el dios que aparecen en ellas. Enseñan sobre un dios que es parcial y exclusivista, uno que tiene obsesión y preferencia con un pequeño grupo de personas que se hacen llamar los ungidos. Por ejemplo, solo por mencionar algunas de las exclusivas bendiciones de este dios para este grupito. Proclaman que el Nuevo Testamento fue escrito mayormente para ellos (Atalaya 1/11/74 pág. 664 párr. 8). Solo ellos son hijos de Dios (Atalaya 15/1/15 págs. 16-17 párr. 16). Solo para ellos Cristo es mediador (Atalaya 1/4/80 pág. 32). Ese dios también tiene obstinación en destruir masivamente a todos los habitantes de la tierra con la excepción de los testigos de Jehová (Atalaya 03 15/12/03 págs. 18-19 párr. 20).
En cambio, el Dios que se describe en las buenas nuevas de Cristo no tiene favoritismos, basta que cualquiera en todo el mundo lo obedezca y practique la justicia para que él lo acepte. La Biblia al día dice en Hechos 10:34,35 “Pedro tomó la palabra, y dijo: Ahora comprendo que en realidad Dios no tiene favoritismos, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia”. El apóstol Pablo confirma que entre los cristianos no hay un grupo superior a otro, ni tienen una esperanza diferente. Él dijo: “Porque, de hecho, por un solo espíritu todos nosotros fuimos bautizados [para formar] un solo cuerpo, seamos judíos o griegos, seamos esclavos o libres, y a todos se nos hizo beber un solo espíritu” (1 Cor. 12:13). “No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre, no hay ni varón ni hembra; porque todos ustedes son una [persona] en unión con Cristo Jesús” (Gál. 3:28). Y en Efesios 4:4, 5 él escribió: “Un cuerpo hay, y un espíritu, así como ustedes fueron llamados en la sola esperanza a la cual fueron llamados; 5 un Señor, una fe, un bautismo”.
De igual manera la Biblia no indica que Dios tenga la intención de aniquilar al género humano en una batalla. Contrariamente 2 Pedro 3:9 dice que él “no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento”. Vea también Rom. 2:4. Sabemos por lo que dijo Jesús en Juan 3:36 que no todos obtendrán la salvación. Él dijo: “El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna; el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él”.
Otro hecho cuestionable de la Watchtower con relación a las buenas nuevas, es que en sus publicaciones sobresale por encima de la fe y el amor la predicación. No es que se esté cuestionando de manera alguna la importancia de esta actividad, sino el motivo por la que lo hacen la mayoría de los testigos de Jehová. ¿Puede una persona llegar a ser testigo de Jehová solo con ejercer fe en Cristo, como fue el caso del carcelero de Pablo? Cuando este hombre preguntó a Pablo y a Silas: “Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?”. La respuesta no fue que tenía que ser un publicador de las buenas nuevas, como es el caso entre los testigos de Jehová. Más bien le dijeron: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo, tú y tu casa” (Hech. 16:22-34). Mientras que las verdaderas buenas nuevas enfatizan la fe y el amor, la Watchtower lo hace con las obras (horas) de la predicación y otros “privilegios” de servicio.
Tengo una anécdota personar donde pude experimentar la realidad de la prominencia de las obras sobre la fe y el amor en los testigos de Jehová. Hasta los 13 años de edad yo fui un publicador muy activo en la predicación, la razón era que desde mi casa, en un pueblito rural había salida todos los sábados, por lo regular predicábamos desde las 10 de la mañana hasta 3 o 4 de la tarde.  Pero para ese tiempo, la congregación de doce publicadores se redujo a siete, y la congregación fue eliminada y nos pasaron a otra que estaba muy distante de mi casa. Ahora las salidas a la predicación desde mi casa se redujeron a un domingo al mes donde predicábamos un máximo de dos horas. Después de cumplir 14 años de edad me fui a vivir a una ciudad grande con mi madre y hermanastros que no eran testigos de Jehová. Yo llevaba mi tarjeta de publicador conmigo. En esta ciudad apenas conocía a una testigo que era la suegra de mi hermano mayor. Ella y yo fuimos a entregar mi tarjeta al siervo de congregación donde ella asistía, él después de examinarla se la devolvió alegando que no podía aceptarme porque bajaría el promedio de la congregación. Terminamos yendo a los otros dos siervos de congregación del área con la misma actitud, ningunos de los tres me aceptaba en “su congregación” porque mis “obras” no cumplía con sus normas humanas. Sobre mi fe y amor por Dios no vino a colación ni una sola vez.  Lo que justificaba la actitud de estos hombres, es que para aquel tiempo, se usaba una pizarra en la plataforma de cada salón a la que llamaban el “cuadro comparativo”. La pizarra contenía los doce meses del año con los promedios de cada mes de la actividad de la congregación. Un promedio de 10 horas reflejaba una congregación saludable y mis dos horas de promedio en la tarjeta era como un virus que la podía infestar. No hay duda que esta actitud general mostraba cuanto se habían alejado del espíritu de las buenas nuevas.
Las buenas nuevas nos enseñan que ejercer fe en Cristo, debe ser una decisión que se tome individual y voluntariamente como resultado de creer en él. Esta fe unida al amor es la que debe motivar a cada cristiano a decidir libremente y por convicción personal, cómo, dónde y en qué medida desea envolverse en la predicación de ellas. De acuerdo a las buenas nuevas, la fe tiene que estar primero en la persona, las buenas obras incluyendo la predicación viene después como resultado del amor. El deseo de ayudar a otros a conocer a Cristo debe venir espontáneamente del corazón, debe ser motivado por el amor y la compasión no por obligación. ¿Es esta la razón que motiva a los testigos de Jehová a participar en la predicación? Sabemos que no, porque la predicación es una actividad obligatoria para todo el que quiere ser testigo de Jehová o quiere mantenerse como tal. Pocos testigos de Jehová saben que el originador de la predicación obligatoria fue el tercer presidente de la Watchtower Joseph Rutherford. En 1922 él cambió la predicación verbal por la del mensaje impreso. Cuatro años después, también hizo obligatoria la predicación de casa en casa los domingos. ¿Aceptaron todos sus miembros estas nuevas medidas como la manera bíblica de predicar las buenas nuevas de Cristo? La realidad fue que hubo mucha oposición a estas normas, el mensaje impreso lo consideraron como una venta de libros.  Y la predicación de casa en casa los domingos recibió el rechazo de la mayoría de los miembros en las congregaciones. La historia, aunque parcializada en el libro Proclamadores reconoce que hubo congregaciones en algunos países que se quedaron con la mitad de sus miembros. Pero posiblemente hubo muchas congregaciones como la de Dublín, Irlanda que de cien miembros solo quedaron cuatro. (Proclamadores cap. 28 pág. 638)
La salvación es un regalo de Dios. Pablo lo explica en Efesios 2:8, 9 cuando dice: “Por esta bondad inmerecida, en verdad, ustedes han sido salvados mediante fe; y esto no debido a ustedes: es dádiva de Dios. No, no es debido a obras, a fin de que nadie tenga base para jactarse”. Un regalo es algo que se entrega sin pedir nada a cambio. Por lo que llegamos a ser cristianos mediante la bondad inmerecida de Dios y no como el resultado de obras de nuestra parte. Sin embargo, como gratitud, nos esforzamos por ayudar amorosamente a que otros obtengan esta provisión divina. Tristemente todas las religiones han comercializado con las buenas nuevas de salvación, la Watchtower lo ha estado haciendo desde su comienzo. El apóstol Juan exhortó lo siguiente en 1 Juan 4:1: “Queridos hermanos, no crean ustedes a todos los que dicen estar inspirados por Dios, sino pónganlos a prueba, a ver si el espíritu que hay en ellos es de Dios o no. Porque el mundo está lleno de falsos profetas”. (Dios habla hoy 1996)
Cuando los testigos de Jehová, de manera individual comprendan que esta exhortación también los incluye a ellos, y examinen sus enseñanzas a la luz de la Biblia, entonces conocerán la verdad que los libertará (Juan 8:32), las genuinas buenas nuevas de nuestro Señor Jesucristo.  Las buenas nuevas que fueron registradas por los escritores inspirados en la Biblia, y nadie, ni ángel, ni hombre, tiene el derecho de cambiarla para entregar un mensaje diferente o adicional al ya dado, al que Pablo llama “las buenas nuevas acerca del Cristo”. Estas no necesitan ajustes, ni modernización, ni puesta al día por hombres no inspirados de nuestro tiempo. Son las buenas nuevas que cualquier persona puede encontrar en la Biblia, sin estar subordinada a que se las comunique alguna publicación del día moderno, no es algo que sea incomprensible sin la ayuda de tales publicaciones. No se trata de un “mensaje especial” que se desarrolló después de los apóstoles y que tiene el efecto de hacer que la Biblia por sí misma sea insuficiente.
Si queremos adorar a Dios con espíritu y verdad como le mencionó Jesús a la samaritana que vendría el tiempo en que esta sería la única manera de adorar a Dios (Juan 4:24). No podemos permitir que sean otros los que nos hagan creer esto o aquello haciéndose dueños de nuestra fe y conciencia, quitándonos de esa manera nuestra libertad en Cristo (Gál 5:1). Pablo dijo en 2 Corintios 3:17 (LBLA): “Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad”. Debemos usar esa libertad para llegar a nuestras propias conclusiones. Así lo aconseja la Palabra de Dios: “Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios” (Rom. 12:2). 1 Corintios 7:23 nos dice: “Ustedes fueron comprados por precio; dejen de hacerse esclavos de los hombres”. El que nos compró fue Cristo y no algún humano. Aunque hoy la mayoría de las personas se siente orgullosa de apoyar a su religión, sin importar lo que ésta hace, lo que enseña o hacia a donde los lleva, esta actitud no tiene el apoyo de las Escrituras.

La expulsión: su contexto histórico y bíblico.

La excomunión es la expulsión, permanente o temporal, de una persona de una confesión religiosa. En la iglesia católica, durante el período de la excomunión, el afectado sigue formando parte de la comunidad, pero en los casos más severos, pierde la facultad de concurrir al culto normalmente, y de tomar parte en las ceremonias religiosas. En otras iglesias cristianas, las normas para la excomunión o el trato con los excomulgados pueden variar. Hay que aclarar que aquí no se está cuestionando el derecho que pueda tener una confesión religiosa de expulsar o sacar del grupo a los que violan sus normas. Más bien se quiere mostrar que la Biblia no contiene ninguna estructura judicial, ni disposiciones reglamentarias crueles e inhumanas como medida de represión para la expulsión de la congregación cristiana.

EN LA IGLESIA CATÓLICA

Una explicación breve del comienzo de la práctica de la expulsión o excomunión nos lleva al siglo III, cuando en el concilio de Elvira, en el año 306 se tomó las palabras del apóstol Pablo de pronunciar malditos o anatemas a todo cristiano que sostuviera doctrinas contrarias a las enseñadas por la iglesia. (Gálatas 1:8, 9; 1 Corintios 16:22) En esos comienzos los papas y obispos negaban la comunión a quienes mostrasen determinadas conductas inmorales.

Pero el término mismo de “excomunión” aparece por primera vez en el siglo IV. Ciertos pecados particularmente graves eran sancionados con la excomunión, la pena eclesiástica más severa, que impedía que el pecador recibiera los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos, y cuya absolución sólo podía ser concedida, según el derecho de la Iglesia, por el Papa, por el Obispo del lugar, o por sacerdotes autorizados por ellos. Posteriormente, sobre todo en la lucha contra las herejías, la excomunión acabó perfilándose como el arma definitiva para retirar a las malas hierbas del cuerpo sano de la Iglesia.

Durante la Edad Media y buena parte de la Moderna, la realidad social y la realidad religiosa estuvieron tan íntimamente enlazada que configuraban en la práctica un único mundo. Los delitos penales se miraban en el espejo de los pecados, siendo muy a menudo la misma cosa. Por lo tanto, excomulgar a alguien no solamente suponía un grave castigo espiritual, sino la destrucción civil del excomulgado. Al expulsar a alguien de la Iglesia, simultáneamente, se le estaba expulsando de la sociedad, convirtiéndose en un grave “destierro” para el excomulgado. Para cumplir con ese objetivo, se hizo costumbre que se hiciera una lista de los excomulgados y su causa. Esta se ponía en un lugar bien visible para que todos los vecinos estuvieran al corriente de quiénes eran los penados y actuaran con ellos como correspondía.
  
En el primer concilio de Lyon (1245) Inocencio IV describió la naturaleza de la excomunión como una pena medicinal en lugar de vengativa, pues está destinada no tanto a castigar al culpable, sino a corregirlo y a traerlo de nuevo a la senda de la rectitud. La ley de entonces distinguía entre una excomunión mayor, que separaba de la Iglesia, y una menor, que sólo excluía de los sacramentos. Desde la Edad media estaba prohibido todo intercambio religioso, e incluso profano, con una persona excomulgada, so pena de incurrir en la misma excomunión. Con el tiempo esta cuestión se aclaró, de modo que sólo ciertas clases de excomulgados habían de ser evitados. 

El Concilio de Toledo de 1536 dejaba bien a las claras el sentido de este escarnio cuando advirtió que, del mismo modo que “la oveja enferma infecta las otras si no es apartada de su conversación, así los excomulgados traen daño a los fieles cristianos si de su conversación no son apartados”. De este modo, las autoridades eclesiásticas esperaban que esta exposición hiciera recapacitar a los penados y “con mayor diligencia buscaran el remedio de su absolución”.

De acuerdo a la iglesia, es el pecador, y no ella, quien rompe la comunión. La Iglesia, como madre y maestra, debe advertir sobre la seriedad de los males mortales para el alma y las consecuencias, con el propósito de atraer al pecador al arrepentimiento y el retorno a la comunión. Pero si este se obstina en el pecado, la excomunión le sirve para entender claramente su situación. En casos de pecado grave y público, la Iglesia tiene además la obligación de proteger a sus fieles del escándalo que ocurre cuando se aparenta que el pecado grave es compatible con la práctica de la fe. El arrepentimiento hace posible la absolución de la excomunión.

EN LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

En la presidencia de Charles Taze Russell, la expulsión no se practicaba como lo hacen los testigos de Jehová hoy día. Russell creía y enseñaba que todos los cristianos en general sin importar en la religión que estuviera debían evitar a aquellos que dejaran de ser fieles al Señor. En Zion's Watch Tower and Herald of Christ's Presence december 1882 p.423 (La Atalaya en español) bajo el tema “Un deber desagradable”, dice: "No somos de aquellos que expulsan a hermanos cristianos por unas diferencias de opinión, pero cuando se llega al punto de negar la mismísima fundación de todo el cristianismo debemos de levantar nuestras voces y enfrentarnos de cara a cara con todos aquellos que lo hacen, puesto que ellos se vuelven los enemigos de la cruz del Cristo." 

Para ese tiempo no existía un tribunal eclesiástico o comité judicial para juzgar los pecados de algún miembro de la congregación. Cualquier pecado grave era discutido por la entera congregación. Cada uno debía tomar una decisión personal y debía llegarse a una decisión casi unánime de expulsar. Este procedimiento se delinea bajo el tema: “Disciplina en la Iglesia” que salió en Studies Series VI - The New Creation (1904) pp.289, 290 (Estudios en las Escrituras Serie VI - La Nueva Creación). En parte dice lo siguiente: “La administración de la disciplina no es función de solo los ancianos, sino de toda la Iglesia …Si el reprobado no logra librarse y continúa en el error, o pecado, entonces dos o tres hermanos sin prejuicio anterior se le debe pedir escuchar el asunto y asesorar a los litigantes. (Pueden ser ancianos o no, pero su liderazgo no agregaría fuerza o autoridad en el caso, excepto porque su juicio podría ser más maduro y su influencia más potente). Si este comité decide por unanimidad con cualquiera de las partes, el otro debe consentir y el asunto debe ser enteramente corregido, en la medida posible y de inmediato. Si cualquiera de los disputadores originales aún persiste en el curso incorrecto, el que hizo el cargo o uno de los convocados en el comité o, preferiblemente, todos estos juntos, pueden ejercer (pero no antes) su privilegio de llevar el asunto ante la Iglesia. Por lo tanto, es evidente que los ancianos no eran, en ningún sentido, jueces de los miembros — la audiencia y el juicio se dejaban al cuerpo o Iglesia local” …De hecho, incluso si el transgresor se niega a escuchar (obedecer) la decisión de toda la Iglesia, no se debe castigar ni siquiera intentar castigar. ¿Entonces qué? Simplemente la Iglesia debe retirar de él su compañerismo y cualquier signo o manifestación de hermandad. A partir de entonces, el delincuente debe ser tratado "como un hombre pagano y un publicano". Mat. 18:17”.

Es interesante notar en las publicaciones de Russell y Rutherford sus coincidencias con respecto a la práctica de la expulsión. Ellos consideraban que el forzar a los miembros de la iglesia a pensar igual en cuanto a doctrinas y restringir la búsqueda de la verdad de manera individual fue lo que causó la gran apostasía. Por ejemplo, Russell escribió en Zion's Watch Tower and Herald of Christ's Presence april 1887 p.923 (La Atalaya en español): "En vez de eso, tal como la iglesia de Roma sus ["líderes religiosos de hoy"] ejercen su influencia para restringir la investigación dentro de los límites sectarios. Con la amenaza insinuada de la excomunicación, les urgen a sus ministros y a sus estudiantes a que no busquen continuamente la verdad, sino que acepten la voz de su secta como infalible." 

Por su parte Rutherford escribió lo siguiente: "El gran adversario es astuto, y a todo momento es rápido para apelar a la pasión. Persuade a algunos a que tomen un punto de vista radical en contra de algún trabajo o alguna actividad seglar, y a proceder de inmediato a expulsar a aquellos que no pueden en buena conciencia pensar de la misma manera. De alguna manera ellos parecen pensar que su postura radical les da el derecho al favor divino y bendición. Su actitud los lleva a violar principios de varias maneras: (1) Al juzgar y al condenar a aquellos que no ven todo de la misma manera que ellos, y (2) por rehusarse a reunirse y tener amistad con aquellos que todavía creen en el rescate, la restitución, el llamado a lo alto… Esta clase parece estar afligida con una especie de orgullo espiritual y de alguna manera imaginar que son superiores a los demás.The Watch Tower and Herald of Christ's Presence February 1 1919 p.38-40 (La Atalaya en español).

Además, en The Watch Tower and Herald of Christ's Presence march 1, 1919 p.69) (La Atalaya en español) él mencionó la actitud que debe ser mostrada al expulsado: "De acuerdo a este texto (Mateo 18:15-17) lo mucho que podría hacer la iglesia sería que, después de haber intentado en vano hacer que el hermano se arrepintiera y se reformara, debería de remover la comunión especial de hermandad hasta aquel tiempo en el que él exprese deseo desde ese momento de hacer lo que es correcto. Entonces sería recibido de nuevo a la comunión entera. Mientras tanto el hermano podría ser meramente tratado en la manera cordial, amable en el que sería apropiado que tratemos a cualquier publicano o gentil, sin darle los derechos especiales o privilegios u oportunidades de votar que pertenecen a la iglesia como una clase separada del mundo." 

"La organización de Satanás navega bajo el nombre altisonante de "Cristiandad". Se jacta de tener más de 500,000,000 de miembros. Sus miembros están atados a credos, costumbres, ritos, y ceremonias; no se atreven a dejar, criticar, o denunciar estas cosas. Hacer eso traería sobre sus cabezas burlas, reproches, excomunicación, y persecución. Muchos millares del pueblo del Señor están atrapados en estas denominaciones como prisioneros, con miedo de expresar su desacuerdo con los credos, métodos, y costumbres de la organización." The Watch Tower and Herald of Christ's Presence October 1, 1930 p.301 (La Atalaya en español)

Todo parece indicar, que bajo este concepto de la expulsión en el seno de la Iglesia Católica, La Watchtower escribió un artículo condenando dicha práctica. Este apareció primero en inglés en Awake! Jan 8, 1947 Page 27 (¡Are You Also Excommunicate)! Más tarde fue publicado en español en ¡Despertad! del 8 de enero de 1949 página 27 ¿Está usted también excomulgado? En parte dice lo siguiente:

“Si usted es uno de los 138.000.000 millones de personas en el mundo que nacieron y fueron criados “protestantes”, entonces usted ya está excomulgado por la Jerarquía Católica Romana, siendo maldito junto con el Diablo y sus ángeles…
Esta es “ley canónica”, la cual la Jerarquía Católica Romana busca imponer usando el pretexto de que es la ley de Dios. La autoridad para poder excomulgar, dice ellos, se basa en las enseñanzas de Cristo y los apóstoles, tal como se encuentran en los siguientes textos: Mateo 18:15-19; 1 Corintios 5:3-5; 16:22; Gálatas 1:8, 9; 1 Timoteo 1:20; Tito 3:10. Pero la excomulgación de la Jerarquía, como castigo y remedio “medicinal” [Enciclopedia Católica] no tiene soporte en estos textos. De hecho, es completamente foránea a las enseñanzas bíblicas. Hebreos 10:26-31.
¿Dónde pues comenzó esta práctica? La Enciclopedia Británica dice que la excomulgación por el papa tiene influencias paganas, y “sus variaciones no se pueden explicar adecuadamente a menos que se tomen en cuenta varios análogos no cristianos de la excomulgación.” Los griegos supersticiosos creían que cuando la persona excomulgada moría, el Diablo entraba al cuerpo, y entonces, “para prevenirlo”, los parientes del muerto cortaban su cuerpo en pedazos y lo hervían en vino. Incluso los Druidas tenían un método de expulsar a aquellos que perdían fe en sus supersticiones religiosas. No fue sino hasta después del catolicismo haya adoptado las practicas paganas en el A.D. 325, que este nuevo capítulo en la excomulgación religiosa se escribió.
Más tarde cuando las pretensiones de la Jerarquía incrementaron, el arma de la excomulgación se hizo el instrumento por medio del cual el clero obtuvo una combinación de poder eclesiástico y tiranía seglar que no tiene paralelo en la historia. Los príncipes y potentados que se opusieron a los dictados del vaticano se les clavaba en las púas de la excomulgación y se les colgaba sobre los fuegos de la persecución”.

No es cuestionable la veracidad de que la expulsión fue usada por la Iglesia Católica de la manera descrita en esta Atalaya. Pero si es discutible que solo 3 años más tarde, en 1952 la práctica de la expulsión de la Jerarquía Católica Romana fue instaurada en la organización de los testigos de Jehová. Esta fue explicada en dos artículos publicados en La Atalaya en inglés del 1 de marzo de 1953 págs. 131-151, estos fueron: Manteniendo limpia la organización y ¿Es apropiado expulsar? Con el tiempo se fueron alejando cada vez más de los procedimientos usados por Russell y Rutherford y acercándose hasta sobrepasar a la iglesia católica. Se fueron añadiendo elementos punitivos antibíblicos a la expulsión, que han llegado hacer más crueles que los de la misma iglesia católica en la edad media.

En el mismo año que se publicó en español el tema de condena de la expulsión de la iglesia católica, hicieron un cambio radical en los procedimientos de la expulsión. Desde ese momento los casos de pecado no serían juzgados por la entera congregación sino por sus miembros representativos. El libro Counsel on theocratic organization for Jehovah’s witnesses 1949 p.57 (Consejos para la Organización Teocrática para los Testigos de Jehová) dice: “Si un individuo en la compañía [congregación] persiste en hacer maldad y no actúa de acuerdo a las Escrituras como debería de hacerlo un buen cristiano, entonces los miembros representativos de la congregación que son siervos en la compañía, los maduros o los espiritualmente calificados, pueden decidir qué camino se debe de tomar. (Mat. 18:15-18) La admonición bíblica es que no se tenga nada que ver con malhechores que buscan causar divisiones. (Rom. 16:17; Tito 3:10,11) Los hermanos maduros de responsabilidad avisarán a la congregación, expulsando al malhechor. (1Cor. 5: 11-13) Más tarde si se muestra arrepentimiento genuino por el ofensor, los hermanos responsables lo pueden recibir de vuelta en medio de ellos, e informar a la congregación." 

No hay duda que fue un cambio diametralmente opuesto a los procedimientos y enseñanzas anteriores. Por lo que no se puede menos que preguntar: ¿Por qué los testigos de Jehová pusieron en práctica una medida que solo tres años atrás fue considerada como pagana y antibíblica?, ¿por qué proclamaron que los textos bíblicos usados como autoridad por la Jerarquía Católica para expulsar no tenían soporte en la Biblia, y desde entonces sirven de base a los testigos de Jehová para tal práctica?, ¿cómo pueden explicar que para  la Jerarquía Católica la expulsión era un medio de poder y tiranía sin paralelo en la historia, pero para los testigos de Jehová es una muestra de amor y disciplina de Dios? ¿Dónde se encuentra la base bíblica para formar comités judiciales? Por último, ¿en qué pasajes de las Escrituras Cristianas basan su coerción o presión y el ostracismo de la persona expulsada?  Sin duda alguna, algo anda muy mal con el manejo de la expulsión por los testigos de Jehová como veremos a continuación.

EL CONTEXTO BÍBLICO

El pueblo de Israel como cualquier nación de hoy día contaba con lo que se pudiera llamar una constitución, llamada la Ley de Moisés. Aunque existía la pena de muerte, la ley no disponía de ningún arreglo legal para expulsar a los que la violaran. No fue hasta más tarde que los judíos incluyeron la expulsión de las sinagogas con el objetivo de condicionar el comportamiento de sus miembros. El termino griego para expulsado es apeláthike, algunos de sus significados son: “separado, excluido de, echado de”, en este caso, fuera de la sinagoga.

Los judíos tenían un sistema de rechazo de tres etapas de castigo hasta llegar a apeláthike, expulsado de la sinagoga. La primera era una amonestación por un período de siete a treinta días. La segunda consistía en no permitirle al expulsado durante 30 días participación alguna en las reuniones. Además, los demás debían guardar una distancia de cuatro codos de él. Por último, si ninguno de los métodos anteriores lograba resultados, se anunciaba la expulsión total de la sinagoga. Ser expulsado de la sinagoga, significaba un castigo donde se cortaba todas las relaciones religiosas (con sus bendiciones y promesas), como también las relaciones sociales y se limitaba las económicas con el resto de los judíos. El expulsado era inexistente, moría para la comunidad judía.

En este entorno es que aparece en tres ocasiones el término expulsión en el Nuevo Testamento. En todos los casos, aparece relacionado con la práctica de los judíos de expulsar a sus miembros de la sinagoga por creer en Cristo. (Juan 9:22; 12:42; 16:2) En el caso de los testigos de Jehová, la práctica de la expulsión la toman principalmente de tres pasajes bíblicos. Estos son Mateo 18:15-17; 1 Corintios 5:11-13 y 2 Juan 9-11. Le daremos consideración a cada uno dentro de su contexto.

Mateo 18:15-17 “Además, si tu hermano comete un pecado, ve y pon al descubierto su falta entre tú y él a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto. 17 Si no los escucha a ellos, habla a la congregación. Si no escucha ni siquiera a la congregación, sea para ti exactamente como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos”.

La Watchtower interpreta este pasaje de la siguiente manera: Jesús ya aludió a esta estructura bien organizada cuando dijo lo que leemos en Mateo 18:15-17. En este pasaje se expone que a veces podían surgir disputas entre dos siervos de Dios porque uno pecara contra el otro. La parte ofendida tenía entonces que hablar con su hermano en privado y “poner al descubierto su falta”. Si con esta medida no se zanjaba la cuestión, podía llamar a una o dos personas que conocieran los hechos para que ayudaran a razonar al ofensor. Pero ¿y si, a pesar de todo, no se resolvía el problema? Jesús dijo: “Si no los escucha a ellos, habla a la congregación. Si no escucha ni siquiera a la congregación, sea para ti exactamente como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos”. Cuando Jesús pronunció estas palabras, los judíos aún constituían “la congregación de Dios”, de modo que en principio se refería a ellos. Pero, posteriormente, las instrucciones de Jesús serían aplicables a la congregación cristiana. Este es otro indicativo de que el pueblo de Dios tendría congregaciones organizadas para dar fortaleza y guía a cada uno de sus miembros”. (Atalaya 15/4/2007 pág. 27 párr. 10)
En la Despertad 22/4/1981 pág. 23 menciona lo siguiente: “La congregación está representada por su cuerpo de ancianos. Y en este caso, la congregación está representada por un comité judicial que ha sido nombrado por el cuerpo de ancianos o por otra autoridad apropiada”.

¿Podemos concluir que eso fue exactamente lo que quiso decir nuestro Señor? Una manera de saberlo es investigar en los evangelios cómo Jesús trató con los gentiles y recaudadores de impuestos, así como analizar las razones que lo llevó a pronunciar estas palabras. El registro bíblico parece indicar que él no rehuyó como lo hacían los judíos la compañía de los gentiles y recaudadores de impuestos. Por ejemplo, llama la atención que fue a Mateo, un recaudador de impuestos el primero que fue escogido como su discípulo. Más tarde en casa de este compartió de un banquete con una gran muchedumbre de recaudadores de impuestos. En otra ocasión le pidió a Zaqueo, el principal recaudador de impuestos de Jericó hospedarse en su casa (Lucas 5:27-30; 19:5-7). Los discípulos de Jesús también comían y bebían con estos. ¿Quiénes fueron los que criticaron esta actitud de Cristo y sus discípulos? En Lucas 5:30 se dice que fueron sus enemigos, los fariseos y escribas, dice: Por esto los fariseos y sus escribas se pusieron a murmurar, y decían a los discípulos de él: “¿Por qué comen y beben ustedes con recaudadores de impuestos y pecadores?”.

Posiblemente algunos justifiquen el que Jesús se haya relacionado con recaudadores de impuestos arguyendo que era para predicarles. Pero esa no es la cuestión que se está tratando, sino que de acuerdo a la enseñanza de los testigos de Jehová, relacionarse con recaudadores de impuestos y pecadores significa expulsión y por ende cortar cualquier trato con la persona. Pero no parece que eso fue lo que quiso decir Jesús, porque de lo contrario él hubiera dado el ejemplo. En cuanto a los gentiles, tampoco se negó a relacionarse con ellos totalmente. En Capernaum curó al criado de un oficial romano por petición de este. De visita a las regiones de Tiro y Sidón, echó un demonio de la hija de una mujer griega. (Mateo 8:5-13; Marcos 7:24-30)

Su trato con esta gente despreciada por los judíos era una indicación que no apoyaba esta costumbre discriminatoria. Él en una ocasión dijo que esta barrera entre judíos y gentiles seria eliminada (Juan 10:16). Finalmente fue quitada en el 36 E.C. cuando los dos grupos llegaron a ser un solo pueblo en cristo (Efesios 2:11-22). Entonces, ¿Por qué insiste los testigos de Jehová, en aplicar algo que no tuvo ese propósito y que no fue la norma entre los primeros cristianos? Como la respuesta no puede encontrarse en la Biblia, es muy probable que sea la misma razón que ha tenido la iglesia católica a través del tiempo.

Para entender mejor el trasfondo y las circunstancias que motivaron esta conversación de Cristo con sus discípulos necesitamos analizar el contexto del capítulo dieciocho de Mateo. La conversación surgió en respuesta a la pregunta de sus discípulos de ¿quién, realmente, es mayor en el reino de los cielos?”, “cualquiera que se humille como este niñito” respondió él. Un guion de las enseñanzas contenida en la conversación puede ser el siguiente: (1) La humildad debe ser una cualidad indispensable de los cristianos. (2) Evitar ser un tropiezo a nuestros hermanos. (3) Se debe perdonar sin límites, hasta setenta veces siete como traduce la mayoría de las versiones de la Biblia. (4) Se debe perdonar sin importar si el pecado es leve (como de cien denarios), o grande (como de diez mil talentos). (5) El perdón de Dios está condicionado a perdonar a nuestro hermano de todo corazón. (6) Debemos hacer todo esfuerzo posible por encontrar una solución para arreglar los asuntos con nuestro hermano, como si de nuestra oveja perdida se tratara. (7) Si es necesario, debemos buscar la ayuda de otros, incluyendo a la congregación*. (8) Si hemos hecho todo lo posible por resolver el asunto con él, pero él no quiere ser nuestro hermano, lo tratamos como a cualquier otro desconocido.

*En vista de que se trataba de una ofensa personal que podía resolverse entre ambos, la congregación solo era necesaria para cooperar en la solución. Eso se puede ver al decir Jesús: “sea para ti…”, no para la congregación. 

La Watchtower procura hacer creer que Jesús aludía a un pecado grave que necesitaba ser tratado por la congregación, pero eso es falso. El asunto se daría por terminado con solo el ofensor estar dispuesto a hacerlo. La enseñanza de nuestro Señor, es que cualquier desavenencia entre los cristianos deben resolverse lo ante posible, si es posible en el mismo día (Efe. 4:26) Pablo lo entendió de esa manera cuando dijo en Colosenses 3:13, 14 (DHH) Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Sobre todo revístanse de amor, que es el lazo de la perfecta unión”. No hay nada en Mateo 18:15-17 y en su contexto que sugiera que se haga un juicio eclesiástico por tres o más jueces a un pecador y de hallarse culpable que se corte toda relación con él.

1Corintios 5:5,11,13 entreguen a tal hombre a Satanás para la destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvado en el día del Señor. Pero ahora les escribo que cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre. 13 … “Remuevan al [hombre] inicuo de entre ustedes.”

Este pasaje bíblico también es usado por los testigos de Jehová como base de expulsión, tiene que ver con un suceso inusual que ocurrió en la congregación de Corinto. Pablo escribió: De hecho, se informa que hay fornicación entre ustedes, y tal fornicación como ni siquiera la hay entre las naciones: que cierto [hombre] tiene la esposa de [su] padre. 2 ¿Y están ustedes hinchados, y no se lamentaron más bien, para que fuera quitado de en medio de ustedes el hombre que ha cometido este hecho?” (1 Corintios 5:1-3). Sin duda era un pecado abominable que ni entre los gentiles se practicaba. Y para colmo, los cristianos en la congregación en vez de sentirse avergonzados por tal acto se sentían orgullosos y lo permitían.

La Watchtower interpreta de la siguiente manera este pasaje: Examinemos un relato bíblico relacionado con una expulsión. Sucedía que los cristianos de la congregación de Corinto estaban tolerando “tal fornicación como ni siquiera la había entre las naciones: que cierto hombre tenía la esposa de su padre”. Por eso, Pablo los instó a que “entregaran a tal hombre a Satanás para la destrucción de la carne, a fin de que el espíritu fuera salvado” (1 Corintios 5:1-5). Cuando fue expulsado y, por tanto, entregado a Satanás, el pecador volvió a formar parte del mundo del Diablo (1 Juan 5:19). (Atalaya del 15/11/2006 págs. 26-27)

Si este hombre fue expulsado como alega la Watchtower, sería considerado como un precedente de una norma establecida por Pablo de cómo en el futuro debía tratarse los pecados por los cristianos en las congregaciones. En cuyo caso sería razonable encontrar que las Escrituras mencionara otros sucesos como este, o por lo menos, si este hombre fue expulsado, debería mencionarse claramente en alguna parte de las dos cartas enviadas a esta congregación. Es razonable esperar que sea así en vista que todas las cartas se enviaban para consideración publica de la congregación, no como hoy donde las cartas con procedimientos judiciales son enviadas por la Watchtower exclusivamente y de manera confidencial a los ancianos. Veamos lo que podemos encontrar al respecto.

En la carta, Pablo manda a que “entreguen a tal hombre a Satanás”, “cesaran de mezclarse en su compañía y lo “removieran de entre ellos”. La Biblia no aclara lo que significa ser entregado a Satanás, pero obviamente para los testigos de Jehová significa expulsión de la congregación. Pero puede ser aclaratorio el hecho de que la acción de entregar a alguien a Satanás fue aplicada también por Pablo a otros dos cristianos, Himeneo y Alejandro. El registro bíblico dice sobre ellos lo siguiente: “Manteniendo la fe y una buena conciencia, la cual algunos han echado a un lado, y han experimentado naufragio respecto a [su] fe. Himeneo y Alejandro pertenecen a estos, y los he entregado a Satanás para que se les enseñe por disciplina a no blasfemar” (1 Timoteo 1:19, 20).

Cuando comparamos los dos registros, encontramos que aunque Himeneo y Alejandro fueron entregados a Satanás, Pablo no manda a “dejar de asociarse con ellos como lo hizo con el hombre de Corinto. Aun así, la Watchtower asegura que fueron expulsados. La Atalaya 15/11/1981 pág. 15 párr. 6 sin aportar ninguna base bíblica hace este comentario: “En el primer siglo surgieron algunos de estos malhechores. Himeneo y Alejandro fueron de esa clase, hombres que habían “experimentado naufragio respecto a su fe.” Pablo dijo: “Los he entregado a Satanás para que se les enseñe por disciplina a no blasfemar.” (1 Tim. 1:19, 20) El que se expulsara a aquellos dos hombres fue una corrección severa, o disciplina, un castigo que pudiera enseñarles a no blasfemar contra el Dios santo y vivo. … Era propio que a estos blasfemos se les entregara a la autoridad de Satanás, que fueran echados a la oscuridad del mundo bajo la influencia de Satanás. 2Cor. 4:4; Efe. 4:17-19; 1 Juan 5:19; compare con Hechos 26:18”.

¿También fueron expulsados Himeneo y Alejandro como dice la Watchtower? El contexto no parece apoyar esa tesis. En su segunda carta a Timoteo, Pablo vuelve hablar de Alejandro al escribir: “Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá conforme a sus hechos. Tú también cuídate de él, pues se opone vigorosamente a nuestra enseñanza” (2 Timoteo 4:14,15). Se pudiera pensar que el daño causado por este hombre a Pablo sucedió antes que fuera entregado a Satanás y pudiera ser una probabilidad. Pero si Alejandro realmente fue expulsado al estilo de la Watchtower, perdió todo medio de relacionarse con los cristianos, por lo que no habría ninguna razón que justificara cuidarse de él, y mucho menos oponerse a la enseñanza de Pablo o Timoteo a menos que tuviera la libertad de influenciar en otros cristianos y eso es evidente por la referencia de Pablo.

Por lo que nos dice la Biblia de Alejandro y su actividad opositora, encuadra más entre aquellos que Pablo llamó falsos hermanos. En su carta a los Gálatas el describió la actividad de estos al decir: Pero a causa de los falsos hermanos introducidos calladamente, que entraron a hurtadillas para espiar nuestra libertad que tenemos en unión con Cristo Jesús, a fin de esclavizarnos completamente. 5 a estos no cedimos a manera de sumisión, no, ni por una hora, para que la verdad de las buenas nuevas continuara con ustedes” (Gálatas 2:4,5) Vea también 2 Corintios 11:26. Otra posibilidad es que fuera como los apóstoles falsos mencionados en 2 Corintios 11:5,13. En ninguno de estos casos hay alguna mención que fueron expulsados, por lo que si había que cuidarse de ellos.

Entonces, ¿a qué se refería Pablo cuando ordenó: cesen de mezclarse en la compañía de… y ni siquiera coman con tal hombre”? La palabra griega que Pablo usó para “cesen de mezclarse” es synanamignysthai que también puede traducirse no se asocie con o no tengas compañía con (Concordancia griego-español). Pero lo interesante es que Pablo usó esta misma palabra synanamignysthai para referirse a unos cristianos de la congregación en Tesalónica que andaban desordenadamente. Pablo escribió en 2 Tes 3:14,15 Pero si alguno no es obediente a nuestra palabra mediante esta carta, mantengan a este señalado, dejen de asociarse con él, para que se avergüence. Y, no obstante, no estén considerándolo como enemigo, sino continúen amonestándolo como a hermano”.

Debajo se puede ver un ejemplo que muestra que no hay diferencia en la aplicación del término ‘cesen de mezclarse en’ de 1 Corintios 5:11, con ‘dejen de asociarse con’ en 2 Tesalonicenses 3:14.

Concordancia griego-español
συναναμίγνυσθαι (synanamignysthai)

1 Corintios 5:11 V-PNM
GRK: ὑμῖν μὴ συναναμίγνυσθαι ἐάν τις
NAS: Le escribí para que no se asocie con ninguna
KJV: no para hacer compañía, si
INT: para que no se asocie con [él] si alguien
2 Tesalonicenses 3:14 V-PNM
GRK: σημειοῦσθε μὴ συναναμίγνυσθαι αὐτῷ ἵνα NAS: de esa persona y no te asocies con él, entonces KJV: no tengas compañía con él,
INT: toma nota de no mezclar con él que


De acuerdo a la Atalaya del 15/7/1999 págs. 30-31 a los desordenados de Tesalónica debía darse un trato diferente al hombre de Corinto, aunque la expresión sea la misma. La Atalaya dice: También hizo saber a la congregación que convendría que los cristianos ‘señalaran’, a nivel individual, a los desordenados, … Pablo aconsejó que ‘se apartaran de todo hermano que anduviera desordenadamente’. Eso no quería decir, desde luego, rehuir por completo a tal persona, pues habían de ‘continuar amonestándola como a hermano’. … ¿En qué sentido ‘se apartarían’ de él? Por lo visto, era en un contexto social. Evidentemente, el consejo apostólico no da base para menospreciar o juzgar a los hermanos que cometen errores de poca importancia. Su objetivo es, más bien, ayudar a quien emprende un proceder perturbador que choca completamente con el cristianismo”.

Para la Watchtower, en Corinto “cesen de mezclarse en” (synanamignysthai) significa expulsión, eliminando todo trato con la persona. Pero en Tesalónica, “dejen de asociarse con” (synanamignysthai) significa señalar, queriendo decir que cada cristiano individualmente decidía si continuar el trato o no con los desordenados. Alegan que los actos de los desordenados en Tesalónica eran errores de poca importancia. Pero si el desobedecer una carta apostólica es un error de poca importancia, la escrita a los corintios se pudiera considerar de igual forma. Lo que se manifiesta por la Watchtower es una manipulación deliberadamente falsa entre estos dos sucesos. Esto es notable cuando en la segunda carta Pablo pide a la congregación: Esta reprensión dada por la mayoría es suficiente para tal hombre”. Por lo tanto, los exhorto a que confirmen su amor para con él. (2 Corintios 2:6, 8). Pablo consideró que, aunque no todos en la congregación dejaron de asociarse con el pecador, la ‘reprensión que le había dado la mayoría’ fue suficiente. Como una muestra que no lo habían dejado de amar, Pablo les pide ahora que le “confirmen” ese amor perdonándolo. Ahora pensemos un momento y preguntémonos: ¿Qué hubiera sucedido a esta minoría que decidieron seguir tratando a este hombre bajo las normas de la Watchtower? No habría ninguna duda que todos hubieran sido juzgados por un tribunal judicial y expulsados.

2 Juan 9-11 Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo. 10 Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo. 11 Porque el que le dice un saludo es partícipe en sus obras inicuas.

Este es el texto que más agresivamente usa la Watchtower para cortar toda relación con los expulsados y los que abandonan el movimiento. ¿A quiénes estaba aplicando Juan estas palabras?  El versículo siete lee así: “Porque muchos engañadores han salido al mundo, personas que no confiesan a Jesucristo como venido en carne. Este es el engañador y el anticristo”. Juan solamente incluye en la omisión del saludo a los que no confiesan a Jesucristo como venido en carne, a nadie más, eso es todo. Aunque la mayoría del 1% de las expulsiones anuales son por inmoralidad sexual, se les aplica 2 Juan 9-11 para cortar toda comunicación con estos, negándoles hasta un saludo. Es palpable que tuercen y manipulan las palabras del apóstol para extorsionar a que regresen a los que son expulsados.

Un ejemplo de esta extorsión se evidencia en lo que se dice en la Atalaya del 15/4/2012 pág. 12 párr. 17 La traición: terrible marca de nuestros tiempos. Veamos solo un ejemplo del bien que se puede lograr cuando la familia apoya lealmente la orden divina de no relacionarse con familiares expulsados. Un joven llevaba diez años expulsado, y durante ese tiempo su padre, su madre y sus cuatro hermanos se negaron a “mezclarse en [su] compañía”. A veces él intentaba incluirse en las actividades de la familia, pero, de forma loable, todos se mantuvieron firmes en su postura. Tras su readmisión, dijo que siempre los había echado de menos, especialmente cuando estaba solo por las noches. Sin embargo, admitió que si su familia hubiera tenido contacto con él, aunque fuera solo un poco, esa pequeña dosis le hubiera bastado. Al no tener ni siquiera la más mínima comunicación con ninguno de ellos, el deseo ardiente de disfrutar de su compañía se convirtió en uno de los factores que lo impulsaron a reparar su relación con Jehová. Pensemos en este hecho si alguna vez nos sentimos tentados a violar el mandato divino de no tener contacto con familiares expulsados”.

¿Qué impulsó a este expulsado a pedir ser readmitido en la organización?, en la Atalaya se dice que fue “el deseo ardiente de disfrutar de su familia”. Y agrega: “pensemos en este hecho si alguna vez nos sentimos tentados a violar el mandato divino de no tener contacto con familiares expulsados”. La extorsión es evidente, claramente le están diciendo al testigo de Jehová, si no quieres perder a tu familia, piénsalo bien antes de desobedecer a la Watchtower.

Las normas que rige la expulsión en los testigos de Jehová además de ser un instrumento de extorsión están en franca oposición a lo que realmente enseña la Biblia. Por ejemplo, poniendo el caso de un hijo expulsado, la Atalaya del 15/1/2013 pág. 16 párr. 19 No permita que nada lo aleje de Jehová dice: “No busque excusas para mantenerse en contacto con un expulsado, por ejemplo, mediante correo electrónico, teléfono o mensajes de texto (1 Cor. 5:11). Concéntrese en las actividades espirituales (1 Cor. 15:58). La hermana citada anteriormente dijo: “Sé que debo mantenerme ocupada sirviendo a Dios y estar firme en sentido espiritual. De ese modo, cuando mi hija regrese a Jehová, tendré fuerzas para ayudarla”. ¿Qué aconseja la biblia en el caso que alguien deje la verdad? Santiago escribió: Hermanos míos, si alguno de entre ustedes se deja extraviar de la verdad y otro lo hace volver, 20 sepan que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de la muerte y cubrirá una multitud de pecados” (Sant 5:19, 20). Para Santiago, la verdad era las buenas nuevas acerca de Cristo (Gálatas 1:6; 2 Corintios 4:4). Él plantea la posibilidad real de que algunos cristianos dejarían la verdad, por eso habló de la responsabilidad de la entera comunidad de cristianos en ayudar a que estos volvieran a ella. El cortar toda comunicación con un expulsado impediría tal posibilidad de ayuda al mismo.

La Watchtower llega al colmo del sectarismo al expulsar a una persona simplemente por abandonar la organización. Sabemos que para los testigos de Jehová la “verdad” y la “organización” son sinónimos. Por lo que cuando alguien pide desasociarse de ella, se considera que deja la verdad y se le anuncia a la congregación que tal persona ya no es testigo de Jehová. Desde ese momento es considerado por todos sus anteriores “hermanos” como apóstata, semejante al diablo, enfermo mental y otros improperios. Se le niega hasta un simple ¡hola!. ¿Cuál hubiera sido la actitud de Jesucristo ante un caso similar? Tenemos la respuesta en el evangelio de Juan. En cierta ocasión que Jesús dio un discurso a sus discípulos, muchos de ellos al oírlo dijeron: “Este discurso es ofensivo; ¿quién puede escucharlo?” “Debido a esto, muchos de sus discípulos se fueron a las cosas de atrás, y ya no andaban con él. Por eso Jesús dijo a los doce: “Ustedes no quieren irse también, ¿verdad?”. (Juan 6:60,66,67) Evidentemente Jesús consideró este abandono como un derecho del libre albedrío o la libertad individual de estos discípulos, no los condenó, ni ordenó ninguna acción disciplinaria para estos desertores (Deuteronomio 30:15-20: Josué 24:15).

A la Watchtower podemos hacerle la pregunta que hizo el discípulo Santiago: Pero tú, ¿quién eres, para que estés juzgando a [tu] prójimo?” (Santiago 4:12) En el libro Comentario sobre la Carta de Santiago, explica muy claramente lo que implica esta pregunta, dice: “La pregunta de Santiago es tremendamente apropiada. Ciertamente parece increíble el que cualquier humano débil, inclinado a errar, imperfecto, pecaminoso, considerara que estuviera dentro de su derecho y esfera de acción el obrar en lugar del Dios infalible al juzgar a otro ser humano, cuando Dios, por medio de su Palabra, no lo hubiera juzgado. El Hijo de Dios, quien era perfecto y sin pecado, declaró muchas veces su adherencia cuidadosa y fiel a lo que su Padre había dicho, y su firme negativa a tomar acción o formular juicios que brotaran de su propia originalidad. (Juan 5:30, 45; 7:16-24; 8:15, 16, 26, 28; 12:28-50) Nos dice a nosotros como discípulos que si nosotros, como criaturas imperfectas, pecaminosas, no queremos que se nos juzgue y condene, entonces no debemos tomarnos la libertad de juzgar y condenar arbitrariamente a nuestro prójimo. (Mat. 7:1-5; Luc. 6:37; compare con Romanos 2:1-3.)
La pregunta de Santiago tiene un paralelo en la del apóstol Pablo en Romanos 14:4: “¿Quién eres tú para juzgar al sirviente de casa ajeno? Para su propio amo está en pie o cae.” El amo es quien tiene derecho a establecer las leyes para su propio siervo o sirviente, a imponerle deberes y restricciones, a retenerlo o despedirlo. A cualquiera que presuntuosamente asumiera esta responsabilidad, el amo del siervo le diría, correctamente: ‘¿Quién te crees que eres?’ (Compare con Proverbios 30:10; 1 Corintios 4:1-5.) Puesto que ésa es la realidad, el apóstol pasa a decir: “Pero, ¿por qué juzgas a tu hermano? ¿O por qué también menosprecias a tu hermano? Pues todos estaremos de pie ante el tribunal de Dios.” (Rom. 14:10; vea también los versículos 11 a 13 inclusive.) El reconocer la imparcialidad que Dios despliega en el juicio y ver nuestras propias debilidades nos ayudará a evitar sentimientos de fariseísmo y superioridad para con nuestro prójimo.” (Compare con Job 31:13-15.)

Contradiciendo su propia interpretación de las Escrituras cristianas descrita en el libro Comentario de la carta de Santiago, por instrucciones directas del cuerpo gobernante, los ancianos en las congregaciones anualmente expulsan a miles de testigos de Jehová que han sido sometidos previamente a un proceso judicial por los llamados comités judiciales. ¿Será el caso que el cuerpo gobernante y los ancianos en las congregaciones no se consideran humanos débiles, inclinados a errar, imperfectos y pecaminosos? ¿Sobre qué base bíblica toman el lugar del Dios infalible al juzgar a otro ser humano cuando la Palabra escrita de Dios no lo hace?

No se puede pasar por alto un hecho bien establecido en las Escrituras Cristianas que muestra con toda claridad que la expulsión no era una práctica cristiana. En las congregaciones identificadas por las cartas de los apóstoles de Jesús se cometía todo tipo de pecado censurado por la Biblia. No obstante, ni siquiera se menciona que se haya procedido como los casos antes mencionado de Corinto, Tesalónica e Himeneo y Alejandro. Por ejemplo, curiosamente en Corinto también había divisiones y sectarismo —1 Cor.1:11-13; 11:17-19 y falsos apóstoles —2 Cor. 11:13. Pero es interesante que a pesar de esta situación Pablo les escribiera los siguiente:No estoy escribiendo estas cosas para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a mis hijos amados”. (1 Cor. 4:14)
Se menciona practicantes de conducta relajada y apóstatas activos en la congregación a los que Pedro los compara como perros que vuelven a su vómito o a la cerda bañada a revolcarse en el fango —2 Pedro 2:10-22. Se menciona a Diótrefes, un opositor a la autoridad apostólica de quien escribió el apóstol Juan en 3 Juan 9,10. No hay mención que uno solo de estos haya sido expulsado.

LO QUE DEBEN CONOCER LOS NUEVOS ASOCIADOS

Posiblemente todos los que en un tiempo fueron testigos de Jehová conoce cómo funciona la organización Watchtower. Pero es diferente con los que están recién asociándose con ella. El programa de adoctrinamiento para los nuevos es completamente diferente hasta que se bautizan, condición en la que oficialmente llegan a ser testigo de Jehová. En la primera etapa se les enseña las doctrinas básicas del movimiento, como quién es Dios, Cristo, el reino, la vida eterna en un paraíso terrenal y la resurrección entre muchas otras doctrinas diseñadas exclusivamente por la Watchtower. En esa etapa nunca se les habla abiertamente sobre las responsabilidades y consecuencias de poner en duda alguna enseñanza de sus líderes, ni de las posibilidades siempre latentes de ser sometido a un juicio que los puede llevar a perder su relación completa con hijos, padres, abuelos y otros.  

La doctrina principal que es introducida agresivamente en la mente de los nuevos asociados es el sometimiento a una figura omnipresente en cada miembro del movimiento llamado “el esclavo fiel y discreto” o “cuerpo gobernante”. Para cada testigo de Jehová, lealtad a Jehová se traduce como sumisión total a todo lo que provenga de este cuerpo gobernante. Pero, ¿qué es el cuerpo gobernante? Es un concepto falsamente sacado de los apóstoles de Jesucristo donde un grupo de hombres se autoproclaman divinamente como el único conducto de Dios para dirigir las vidas de los testigos de Jehová. La idea cobró vida en los años 70 del siglo 20.   

Este cuerpo gobernante actualmente compuesto de ocho hombres, por si solo constituyen la rama legislativa, ejecutiva y judicial de la organización de la Watchtower. Sus leyes no proceden de la Biblia como hacen creer a sus adeptos, sino de este cuerpo gobernante. Todas las normas jurídicas que aplican a su organización están contenidas en el libro “Pastoreen el rebaño de Dios”, exclusivo para el uso de los ancianos en las congregaciones. En este libro están las instrucciones de cómo se dirige la organización, en especial cómo celebrar las audiencias de los llamados comités judiciales para los que desobedezcan las reglas del cuerpo gobernante.

En estos juicios muy parecidos a los tribunales eclesiásticos de la iglesia católica, los ancianos al igual que los sacerdotes católicos tienen la potestad dada por el cuerpo gobernante para excomulgar o absorber a un pecador. No está de más repetir que todo este arreglo, incluyendo el cuerpo gobernante era desconocido para los primeros cristianos.

A los nuevos asociados se les enseña correctamente que la fornicación, idolatría, el adulterio, la homosexualidad, el robo, la avidez, la borrachera, la injuria y la extorsión son prácticas condenadas en la Biblia (1 Corintios 6:9, 10). Lo que no le dicen es que la violación de alguna de ellas amerita un caso judicial donde puede ser expulsada. Cabe señalar que en estas prácticas la Biblia solo menciona que no heredaran el reino de Dios no que deben ser juzgadas por los humanos.

En este libro aparecen añadidas muchas otras prácticas punitivas que ameritan la expulsión, pero que no son mencionadas en la Biblia como exclusión al reino. Estas son abuso de menores, que deberían ser juzgados por tribunales competentes y no por dicho comité judicial. También se añade la impureza grave y con avidez. Conversaciones inmorales por teléfono y ver formas repugnantes de pornografía o Internet. Fumar tabaco o el uso de otras drogas no recetadas. Suciedad física extrema. Se considera una conducta descarada tratar innecesariamente con personas expulsadas o desasociadas y salir con alguien sin estar bíblicamente libre para volver a casarse. Celebrar fiestas de la religión falsa, como los cumpleaños, participar en actividades de otras religiones, promover sectas, tener un empleo que promueva la religión falsa, el espiritismo y la idolatría.

Un consejo bíblico que cualquier persona creyente debe tomar en cuenta antes de decidir ser parte o no de un grupo religioso como son los testigos de Jehová es de estar seguro que las cosas que les enseñan están claramente fundamentada en la Biblia, porque muchos falsos profetas han salido al mundo (1 Tes 5:21; 1 Juan 4:1). Pongamos como ejemplo el tema que se considera aquí, la expulsión. Un análisis imparcial de las Escrituras griegas, es decir sin ideas preconcebidas por un grupo religioso, nos muestra como ya se ha considerado, que una reprensión o una severa desaprobación incluso publica era permisible y provechosa entre los cristianos, pero nada más allá que eso. (Marcos 8:33; Lucas 17:3; Gálatas 2:11-14; 2 Corintios 2:6)

Cada cristiano individualmente era un mayordomo o siervo que debía procurar mantenerse fiel para recibir la aprobación solo de su amo. Por eso Pablo aconsejó: “Además, en este caso, lo que se busca en los mayordomos es que al hombre se le halle fiel. Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen que venga el Señor. El sacará a la luz lo que ocultaban las tinieblas y pondrá en evidencia las intenciones secretas. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que se merece” (1 Corintios 4: 2, 5 BLA). Santiago apoya el argumento de Pablo cuando dice en Santiago 4:11, 12 “Dejen de hablar unos contra otros, hermanos. El que habla contra un hermano o juzga a su hermano habla contra ley y juzga ley. Ahora bien, si juzgas ley, no eres hacedor de ley, sino juez. Uno solo hay que es legislador y juez, el que puede salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres, para que estés juzgando a [tu] prójimo?”

Nuestro amo Jesucristo, espera que usemos nuestras facultades de inteligencia, nuestro conocimiento, entendimiento y juicio, y que hagamos a conciencia lo que nuestra fe nos indica hacer. (Heb. 5:14) Cada uno debemos tomar una decisión en armonía con nuestra conciencia y nuestra fe, no debemos permitir que sean otros los que nos guíen por la conciencia y la fe de ellos. De cualquier manera, si usted es testigo de Jehová o de cualquier otra religión, no piense que puede pasar toda la responsabilidad de la falsedad a los guías de su iglesia. Cada uno de nosotros individualmente es responsable ante Dios. Como dice la Biblia: “Todos estaremos de pie ante el tribunal de Dios.” (Rom. 14:10)